Datos Básicos:

  • Dirección: Calle de Valderribas, 49. Madrid
  • Cómo llegar:
    • Metro: Pacífico (L1, L6)
    • Autobús: 10, 56, 156 (Parada: Doctor Esquerdo-Cavanilles) y 24, 37, 54. 57, 141 (Parada: Junta Municipal Retiro
    • Bicimad: Estación 84 – Valderribas. Situada en la Calle Doctor Esquerdo, 191
    • Coche: La zona puede resultar bastante complicada para aparcar. Además, en esta zona el aparcamiento está regulado (ORA).
  • Entradas: La entrada es gratuita, pero es necesario reservar. Os dejamos aquí la web donde podéis hacerlo y consultar las fechas y horarios disponibles.

En 1919 Alfonso XIII inauguró la línea 1 de Metro, que funcionaba enteramente con energía eléctrica. Dicha energía la proporcionaba la Unión Eléctrica Madrileña a través de centrales hidroeléctricas. También se utilizaba un generador de vapor, que permitía mantener el metro funcionando durante 1 hora. Sin embargo, los cortes de servicio eran frecuentes y, en caso de sequía, se imponían restricciones en el uso de la electricidad. Así que, empezaron a plantearse la construcción de un sistema que no tuviera estos problemas. ¿Cómo lo resolverían? Visitamos la nave de motores de Metro de Madrid.

Visitamos la Nave de Motores de Metro de Madrid

Se inauguró en 1924 y es obra de los ingenieros José María y Manuel Otamendi y el arquitecto D. Antonio Palacios. Aunque era un lugar de trabajo, Antonio Palacios empleo los mismos materiales que en toda la red de metro. Paredes con azulejo viselado blanco para darle luz y que así pareciera un lugar limpio y amplio. Este arquitecto fue innovador para su tiempo, incluso, se le compara con Gaudí, pero el motivo de que no tenga la misma fama es que se decía que era masón, y, como la masonería no estaba bien vista, cayó en el olvido…

La Nave de Motores de Pacífico tiene 3 motores de 1500 c.v. cada uno, adquiridos en Alemania y que eran del mismo tipo que los que utilizó el Titanic, sólo que estos, no eran de vapor, sino de diésel. Además, durante la Guerra Civil, suministraron electricidad para el uso de la población de Madrid.

Unidos a estos impresionantes motores se encontraban los alternadores trifásicos, que transformaban la corriente continua de los motores y proporcionaban una tensión de 1.500V y 1.100Kw de potencia. Estos alternadores están semienterrados y comunicados entre sí mediante una galería.

Además de los motores principales, existían otros 10 motores auxiliares, dedicados a hacer funcionar los compresores, poner en marcha los motores diésel y diversas funciones auxiliares.

En la parte superior de la nave se ubicaron los cuadros de distribución y las mesas de los operarios de control. Cómo el ruido que hacía la maquinaria era tan grande, tuvieron que inventar un sistema de señales para lograr entenderse entre ellos.

En esta zona, también destaca el logotipo de Metro, que, como podéis ver, ha cambiado muy poco desde su inauguración.

En la nave también podréis ver algunos paneles con herramientas para ajuste de los motores. Una curiosidad… cuando estéis cerca de estos paneles, fijaos en el suelo y veréis como está un poco descascarillado. ¿Adivináis por qué puede ser? ¡Claro! ¡Por la caída de las herramientas! y es que, nos comentan que por aquel entonces había muy poca seguridad en la nave (el tema de los Riesgos Laborales todavía no se estilaba) y lo único que se les ocurrió fue marcar con una línea blanca el punto máximo de donde no debían pasar al acercarse a los motores. Aun así, algún accidente hubo y como la cosa no acabó muy bien, añadieron una barandilla.

Salimos de la nave y al lado derecho podemos ver 5 grandes depósitos subterráneos de hierro que totalizaban una capacidad de 575 metros cúbicos de combustible. Al fondo, la Casa de Gatos, que estaba habitada por el jefe de la nave. Se llama así porque parece ser que atraídos por el calor que soltaban los motores, la zona se empezó a llenar de gatos.

Aquí también encontramos un rectificador estático de vapor de mercurio, utilizado para convertir la corriente alterna en continua. Una vez demostrada la peligrosidad del trabajo con mercurio dada su alta toxicidad, especialmente si es en forma de vapores de mercurio por la mayor facilidad de absorción de éste, se instalaron los alternadores de los que os hemos hablado anteriormente.

En el lateral izquierdo hay 3 chimeneas por donde salían los humos de cada motor.

En 1987 se cerró de manera definitiva. Pero en el año 2006 y mediante un convenio entre el Ayuntamiento y el Metro de Madrid, comenzó el proceso de recuperación de la antigua Estación de Chamberí y la Nave de Motores, abriéndose ambas al público de manera gratuita en el año 2008 y en el 2011 el Museo de Caños del Peral (Ópera)

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