¿Te gusta el vino? Entonces no hace falta que te contemos lo que es un Chianti. ¡Ah! ¿Qué no es lo tuyo? Pues nada, es un vino… ¡¡jajajaja!!.

Nah, ahora en serio, si no eres muy de vino, prueba el Chianti porque igual, cambias de opinión. Que… vaya lío con el tema VINO SÍ o VINO NO, si aquí de lo que venimos a hablarte es de Montefalco, Foligno y Bevagna, pero… es que esta zona no se entiende sin la cultura vinícola. Vamos, como La Rioja.

Así que, vente con nosotras a Montefalco, Foligno y Bevagna, entre Chianti y Chianti.

Montefalco

Lo más original de Montefalco es su plaza circular, situada encima de la colina donde se asienta esta localidad medieval.

Eso de que todos los caminos llevan a Roma, igual, igual, a donde llevan es a Montefalco porque las calles principales convergen en la plaza que antes se llamaba «de los caballeros» o «Campo del Certamen» o del «Pueblo». Ya ves que el nombre de la plaza ha tenido un par de cambios de nada…

En tu visita no te puedes perder: el Palacio del Ayuntamiento, la antigua iglesia de San Felipe y la iglesia de Santa María di Piazza.

Ve paseando hasta el barrio de Colla Mora (son 5 minutillos de nada). Llegarás a la iglesia y al museo de San Francisco. Su ábside tiene pinturas al fresco realizadas por Gozzoli con las Historias de la vida de San Francisco.

No te pierdas el recorrido por las murallas de la ciudad. Hay unas puertas muy chulas como la de Federico II, la de San Agustín y la de Camiano.

Si sigues las murallas, llegarás a la iglesia y el convento de Santa Clara, dedicado a Clara de Montefalco, una santa nativa de la ciudad cuyo cuerpo descansa en este mismo lugar.

Ya de regreso a la calle principal, puedes pararte a ver la iglesia de San Agustín que conserva frescos atribuidos a Ambrogio Lorenzetti y Bartolomeo Caporali.

Creemos que ya va siendo hora de que te pares a probar el Chianti porque Montefalco parece pequeño, pero le has dado una buena vuelta y hay que pararse a descansar para el siguiente, Foligno.

Foligno

Foligno es conocida como «El centro del mundo», ya que se encuentra justo en el centro de Italia. Como en la antigüedad, Italia era considerada el centro del Mediterráneo, es decir, el centro del mundo conocido; entonces Foligno era el centro del mundo. Taaaacháaaaaaan. ¿A qué es curioso?

Pues hay otra curiosidad. Aquí se imprimió la primera Divina Comedia de Dante. Y, ahora sí, ya estás preparado para visitar esta ciudad tan «curiosa».

Empieza (como en la mayoría de este viaje) en una plaza. En este caso la Plaza de la República. En ella está casi todo lo interesante que tiene Foligno incluida su Catedral.

El Duomo de San Feliciano (Duomo = Catedral, por si todavía tenías alguna duda) no tiene su entrada por la plaza; no, no… «pa qué». La puerta está en un lateral, en la calle Largo Carducci. Si al fijarte en ella lo primero que sale por tu boca es: «¡¡Uy!! ¡¡Qué Catedral más rara!! ¿¿No??» Estás en lo cierto, es rara. Tiene mucha mezcla de estilos desde el románico al neoclásico y por eso merece la pena verla.

Está conectada con el Palazzo Trinci a través de un arco sobre el que descansa una galería cubierta. Este palacio es una de las casas señoriales más importantes de Umbria y perteneció a la familia… venga que lo aciertas… ¡¡Trinci!! que gobernaron la ciudad en el s.XIV. Ahora, lo utilizan para celebrar exposiciones y eventos culturales.

Te recordamos que todavía no has salido de la Pizza de la República y… ¡¡queda mucho Foligno por ver!!. Es momento de perderte por las calles de la ciudad entre iglesias, palacios, plazas y rincones medievales que se van a llevar unas pocas fotos.

¡¡Ah!! No te vayas sin dar una vuelta por el Parco dei Canapè donde encontrarás una fuente preciosa, la Fontana Monumentale. Y… ¿¿A que no adivinas en qué plaza estaba antes de ser trasladada al parque?? ¡¡Correcto!! En la de la República.

Igual va siendo buen momento para parar a comer. Un plato de pasta siempre es bienvenido, ¿¿verdad??.

Bevagna

Quizá, esta sea la menos conocida de esta etapa del viaje, pero, no por ello va a ser menos bonita. Es de esos sitios que todavía no han sido descubiertos, y, en descubrimientos somos especialistas, así que, vamos a enseñártelo. Si es que… ¡¡no sabemos guardar un secreto!!.

La Plaza Silvestri es el corazón de Bevagna. En ella, como en otras localidades que hemos visto, se concentran gran parte de los monumentos destacados.

Verás el Palacio de los Cónsules rodeado de 3 iglesias. ¡¡Ahí es nada!!.

Al pasear por Bevagna te darás cuenta de que es un pueblo colocado pero descolocado, en plan…. «no me ordenes la habitación que en mi desorden me entiendo», pues eso. Y es que, las construcciones no siguen ninguna simetría… se disponen irregularmente formando un conjunto curioso. Nos vas a perdonar pero es que, no lo sabemos expresar mejor.

Lo mejor es que vayas y lo veas.

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¡¡Pss, pss, sí te llamamos a ti!!

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