El trayecto desde Rila a Plovdiv es bastante más cómodo porque la mayor parte del tiempo transcurre por autopista.

Plovdiv es la segunda ciudad más poblada de Bulgaria y durante 2019 fue Capital Europea de la Cultura.

Es uno de los asentamientos más antiguos del continente, por lo que cuenta con una historia milenaria que empieza nada más y nada menos que hace 6.000 años.

La fundación de la ciudad data del 4.000 a.C y muchas civilizaciones han dejado su huella en ella.

Es conocida coloquialmente con el nombre de «la ciudad de las 7 colinas» ya os podréis imaginar por qué…

Lo primero que visitamos a la mañana siguiente de nuestra llegada, fue la Basílica del Obispo, una construcción de época romana cuyo origen se remonta al s.IV d.C, siendo uno de los templos cristianos más grandes y antiguos de la Europa del este.

Lo interesante de esta basílica son sus mosaicos que cubren un área de unos 2000m2.

Actualmente, todo el recinto se ha convertido en un espacio cultural en el que se pueden admirar estos mosaicos colocados en 2 niveles además de poder disfrutar, mediante realidad virtual, de la historia del templo.

Desde aquí nos dirigimos al teatro romano de Plovdiv construido en el s. II durante el mandato del emperador Trajano.

Os recomendamos que para llegar sigáis las indicaciones porque está un poco escondido.

Tiene una capacidad para unos 7000 espectadores y su estado de conservación es fantástico. Por ello, hoy en día, se siguen celebrando algunos eventos, conciertos y representaciones. Además, quienes hayáis visitado Mérida, os resultará similar por sus grandes dimensiones.

Muy próxima al teatro Romano se encuentra la Catedral Ortodoxa de la Santa Madre de Dios. Se construyó en el mismo lugar donde había una pequeña iglesia del s. IX. Posteriormente se le añadió el campanario de tres pisos con un pequeño soportal en su base en honor a los ciudadanos y los soldados rusos que lucharon para conseguir la liberación de Bulgaria del dominio turco.

Desde aquí es interesante ir a visitar la “ciudad vieja” que se asienta sobre las tres primeras colinas que fueron habitadas por los tracios. Podréis pasear tranquilamente por estrechas calles empedradas observando algunos restos de las antiguas murallas y las casas típicas del barroco balcánico de los siglos XVII y XIX, pintadas de diversos colores.

La mezquita Dzhumaya es nuestra siguiente parada, situada en la ulitsa Zhelezarska a unos 10minutos caminando desde la “ciudad vieja”. Fue construida en el s. XIV en el mismo lugar donde se encontraba la catedral bizantina quemada por los turcos durante la ocupación. Esta mezquita es uno de los edificios de carácter religioso otomano más antiguos de esta zona de Europa y también una de las mezquitas de mayores dimensiones de los Balcanes. En esta zona podéis encontrar varios restaurantes de comida local, donde hacer un alto en la visita a Plovdiv y comer bien de manera económica.

Enfrente de la mezquita se encuentran las ruinas del estadio romano, una de las construcciones más grandes de esta época que se conserva en los Balcanes. Está ubicado al lado de la calle peatonal y comercial de Plovdiv, ulitsa Alexander I. fue construido en el s. II bajo el mandado del emperador Marco Aurelio.

Actualmente solo se puede ver una pequeña parte de esta colosal obra que tenía más de 180m de longitud y una capacidad de 30.000 asistentes, ya que el resto aún está enterrado debajo de la ciudad contemporánea.

Desde las ruinas del estadio nos dirigimos al Foro Romano y al Odeón, ambos en la calle general Gurka aunque de camino nos topamos con el ayuntamiento de la ciudad en la plaza de Stefan Stambolov, donde también podemos ver un monumento dedicado a este político del s. XIX considerado uno de los fundadores de la Bulgaria moderna

Llegamos al Foro y al odeón en menos de 10 minutos. Este foro romano fue uno de los más imponentes de esta zona del Imperio. Ordenado construir por el emperador Vespasiano, data del s. I y actualmente se encuentra en buen estado de conservación. Cuando visitamos Plovdiv, el odeón aún no estaba restaurado pero, en la actualidad se utiliza también como espacio de representaciones, conciertos y eventos culturales.

Como podéis comprobar, Plovdiv es una ciudad que cuenta con muchos atractivos y que no podéis dejar de visitar si viajáis a Bulgaria… además nos falta por enseñaros el cercano monasterio de Bachkovo.

Íbamos a aprovechar la mañana siguiente, antes de trasladarnos a Veliko Tarnovo, para visitar el monasterio de Bachkovo, a menos de 45min de Plovdiv, pero, al poner el GPS nos apareció en la ruta, muy cerca del monasterio, la Fortaleza de Asen…así que a pesar de que no sabíamos nada de este lugar, decidimos ir a ver que nos encontrábamos y la sorpresa no pudo ser mejor.

Esta fortaleza, se encuentra en el macizo montañoso de Ródope, fue construida en el s.IX y, probablemente, tenía un carácter defensivo. Para acceder es necesario sacar entrada, pero no os asustéis que ya sabéis que aquí en Bulgaria todo es barato.

Nada más traspasar la verja que da acceso al recinto ya nos percatamos del paisaje impresionante que nos rodea, imponentes valles con el río Asenitsa de fondo. Os recomendamos que tengáis cierta precaución a la hora de hacer la visita, ya que es un terreno algo escarpado.

La fortaleza original estuvo habitada por tracios, romanos y bizantinos aunque, no sería hasta la Edad Media cuando tomaría especial importancia cuando se le añadieron varias barreras defensivas, un castillo y abastecimiento de agua, aunque, actualmente solo se conservan restos ya que gran parte fue destruida por los otomanos.

Pero, realmente la “joya” de esta fortaleza,  que está sorprendentemente bien conservada, es la Iglesia de la Santa Virgen de Petrich de los siglos XII y XIII, aunque es cierto que la restauraron a finales del s. XX. Esta iglesia ortodoxa conserva aún en su interior restos de pinturas del s.XIV.

Os recomendamos, si vais con tiempo, parar a ver esta fortaleza, ya que sobre todo impresiona el lugar donde está construida.

Después de este sorprendente hallazgo nos dirigimos a nuestro destino original, el monasterio de Bachkovo. Cuando fuimos nosotras la carretera estaba en un estado lamentable, con baches en los que se podía meter el coche entero fácilmente, esperamos que cuando vayáis la hayan arreglado, aunque tampoco apostaríamos mucho por esto.

Este monasterio es el segundo más grande del país por detrás del de Rila, fundado en el s. XI por Gregory Pakourianos de origen armenio, con la idea de que fuera un centro religioso para jóvenes.

Bachkovo sufrió saqueos y, aunque durante la invasión turca lo destruyeron, se reconstruyó de nuevo durante los s. XV, XVII y XIX.

El coche lo podéis dejar aparcado en una zona habilitada en la parte baja y subir caminando, es un agradable paseo que no se hace largo.

Además, en la subida os podréis encontrar diferentes puestos de artesanía. Nosotras nos trajimos dos tarros de miel para España, después de estar probando diferentes variedades y no enterarnos de lo que era cada una.

Después de comprar las entradas, se accede al recinto a través de un arco que da acceso al primer patio adornado de flores frescas, fuentes y de árboles como el azufaifo que los monjes utilizan para hacer el famoso “rakia

Además de las estancias donde habitan los monjes, en este patio está la Iglesia de la Dormición de la Virgen del s. XVII que conserva en su interior unos frescos verdaderamente espectaculares. En la entrada reposa los restos de Kyril y Stefan I que ayudaron a evitar la deportación de judíos búlgaros durante el III Reich. Antes de dirigirnos al segundo patio podéis ver el icono milagroso de la Virgen María de los s. XI y XII. Normalmente hay una importante fila de devotos que le piden aquello que desean y le dejan un pequeño donativo.

Pasamos al segundo patio, donde está la iglesia de San Nicolás, que se utiliza en la actualidad para celebrar bautizos.

El refectorio y la cocina del s. XVII también son de interesante visita, aunque en nuestro caso no pudimos entrar. Eso sí en la fachada exterior pudimos admirar un enorme fresco del s. XIX. según dicen, el más grande del país.

Para despedirnos de esta zona, paramos a comer en uno de los restaurantes próximos de comida típica búlgara, antes de continuar nuestra ruta hacia Veliko Tarnovo, la última ciudad que visitaremos en este tour por Bulgaria y Macedonia.

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