Datos Básicos:

  • Cómo llegar:
    • Metro: Ciudad Universitaria (L6)
    • Autobús: F y G
    • Bicimad: Estación 260, Calle José Antonio Nováis
    • Coche: Hay un parking gratuito frente a la Universidad, es bastante grande, pero puede ser complicado encontrar sitio en días lectivos.
  • Dirección: El Museo Torres Quevedo se encuentra en la ETSI de caminos, canales y puertos (planta -2) en la calle Profesor Aranguren 3 (Ciudad Universitaria).
  • Cómo concertar la visita:  Toda la información la tenéis en esta web

Conocimos de la existencia de este museo de una manera totalmente casual. Nos llamó tanto la atención que decidimos que sería perfecto para una publicación y, así hacerlo algo más visible al público general.

Antes de continuar, queríamos dar las gracias a Consuelo Durán y Manuel Romana por la facilidad a la hora de concertar la visita y la fantástica explicación que nos hicieron del museo.

Así que, no esperamos más para conocer todo sobre Los Inventos de Torres Quevedo en la Escuela de Caminos.

Los Inventos de Torres Quevedo en la Escuela de Caminos

Leonardo Torres Quevedo era un ingeniero e inventor nacido en un pequeño pueblo de Santander en diciembre de 1852. Cursó sus estudios primarios en Bilbao, donde residiría esos primeros años de su vida.

Posteriormente estudiaría varios años en París, aprendiendo la lengua francesa que le sería fundamental años después para sus relaciones con personalidades o instituciones como la Academia de Ciencias de París.

A su regreso a Bilbao, residiría con unas parientes de las que heredaría más tarde una gran fortuna, con la que le sería posible dedicarse a sus inventos e investigaciones, y olvidarse de la profesión de ingeniero para ganarse la vida.

Uno de sus primeros proyectos lo realizó en torno a 1885 en su Santander natal, un trasbordador. Después de trasladarse a Madrid en 1890 y acudir a diversas tertulias en lugares como el Ateneo, viajó hasta Suiza para presentar su proyecto.

Este viaje no salió como había planeado, ya que no consiguió el respaldo de los ingenieros suizos, abandonando este proyecto de forma temporal, pero volverá a ello unos años más adelante.

Después de este revés, decidió centrarse en las “máquinas analógicas” o “máquinas algebraicas”. Podríamos decir que son las precursoras de nuestras calculadoras.

Después de recibir en 1893 el apoyo de la Academia de Ciencias de Madrid, en diciembre de 1894 se le concede una ayuda monetaria. Un año más tarde en Bilbao, es publicada la primera memoria sobre máquinas algebraicas.

Durante los siguientes años se dedica a presentar por Europa su idea. Visitó diversos laboratorios de mecánica para conocer los presupuestos y las posibilidades de estas máquinas.

Sería en 1900 cuando presentó un proyecto más elaborado de nuevo a la Academia de Ciencias de París y, también un modelo llamado “Machine à calculer” que calculaba raíces reales de las ecuaciones trinomios siendo uno de sus elementos fundamentales el husillo sin fin.

Antes de retomar de nuevo el proyecto del transbordador, Torres Quevedo se embarcó en varios proyectos en los primeros años del s.XX.

Uno de ellos sería el dirigible, realizándose ensayos en el Parque Aerostático Militar de Guadalajara.

Años más tarde sería la casa Astra la que solicitaría la patente, construyéndose varios modelos en 1911.

El otro proyecto sería el Telekino, un mando a distancia capaz de controlar la embarcación en la que fue instalado.

Una de las pruebas se realizaría en 1905 en Bilbao, donde manejó una embarcación con 8 personas una distancia aproximada de 2km. Se creó una gran expectación asistiendo incluso Alfonso XIII.  

Volviendo a los transbordadores, en octubre de 1907 se inauguraría el del Monte Ulía en San Sebastián, que por desgracia no se conserva.

Y unos años más tarde en 1916 el del Niágara. Actualmente sigue en funcionamiento transportando a los visitantes hasta  uno de los remolinos más espectaculares del Río.

Este transbordador, al que llegó a llamarse “Spanish Aerocar”, recorre una distancia de más de 500m partiendo desde la orilla canadiense, usando una tecnología que después de más de 100 años sigue vigente.

Después de todos estos inventos, ya habréis llegado a la conclusión de que Torres Quevedo era un auténtico genio, pero aún nos queda hablaros de uno de los más importantes, los autómatas ajedrecistas, lo que podría ser el primer juego de ordenador de la historia.

El primer ajedrecista es del año 1912 y sería un modelo experimental que presentó en París 2 años más tarde.

En el segundo colaboraría su hijo Gonzalo y sería presentado también en la capital francesa en 1922. Está mas perfeccionado que el modelo anterior, basándose en una estructura mecánica para mover las piezas blancas, disponiendo también de automatismos correspondientes a las diferentes movimientos y reglas del ajedrez.

Esta máquina es capaz de “pensar” y hacer sucesivos movimientos de “jaque” hasta llegar al “jaque mate” final.

A la vez que desarrollaba este primer juego de ordenador, tuvo tiempo de inventar el aritmómetro electromecánico o “máquina de ecuaciones”. Una máquina que mediante automatismos es capaz de realizar diferentes operaciones y cálculos e incluso imprimirlos e informar de que ha terminado la operación.

Este sería el último invento de Leonardo Torres Quevedo, también presentado en la Academia de Ciencias de París en 1920, haciéndolo pionero de la Automática actual.

A la salida del museo hay una curiosa colección en la que merece la pena pararse un momento, sobre todo si habéis nacido en la década de los 80 y anteriores. Podréis ver los primeros discos duros u ordenadores Mac que existieron y también una serie de calculadoras científicas que seguro que eran el terror para muchos de vosotros en las clases de matemáticas.

Esperamos que después de esta publicación os hayáis quedado con ganas de conocer más, y vayáis a ver los inventos de Torres Quevedo en la Escuela de Caminos. Aprenderéis mucho sobre este ilustre personaje español, quizá menos reconocido y valorado de lo que debiera.

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Manuel Romana

    ¡Gracias por venir y contarlo tan bien! Y que se animen a venir vuestros lectores y seguidores.
    Os esperamos.

    1. Hola Manuel!!

      Muchas gracias a vosotros por invitarnos y por la fabulosa explicación que nos disteis (así es mucho más fácil escribir el post).
      La verdad es que nos encantó el museo y aprendimos muchas cosas sobre Torres Quevedo que desconocíamos.
      Seguro que muchos de nuestros seguidores se animan a ir a visitarlo.

      Un saludo!!

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