Datos Básicos:

  • Cómo llegar:
    • Avión: El aeropuerto de Oporto (Francisco Sá Carneiro) está perfectamente comunicado con multitud de ciudades españolas.
    • Coche: Al ser la segunda ciudad por número de habitantes de Portugal, dispone de buenas comunicaciones por carretera, así que acceder a ella desde cualquier punto de España es relativamente fácil.
  • Hotel: Grande Hotel de París***
  • Entradas:
  • Duración de la escapada: Os recomendamos un mínimo de 2 días completos para poder ver lo básico.

¿Un Oporto? Quien se puede resistir a ese maravilloso vino que lleva el mismo nombre de esta maravillosa ciudad, o viceversa…

En otro post, ya os hablamos de Lisboa, la capital de nuestro país vecino pero, como lo prometido es deuda y sabemos que entre nuestros lectores hay muchos fans de Oporto, aquí os dejamos esta nueva entrada.

Con Vistas a Oporto

Oporto (Porto para los portugueses) tiene el enorme privilegio de dar nombre a su país, Portugal. ¡Ah! ¿Qué no lo sabíais? pues os lo contamos ahora mismo.

Deriva del nombre romano «Portus» (puerto) y «Cale». «Cale» era el nombre de un asentamiento primitivo localizado en la desembocadura del Duero, un puerto de origen griego cercano al actual Oporto. Durante la Edad Media, los Visigodos llamaron Portucale a la región circundante a Cale, término que derivaría en Portugale durante los siglos VII y VIII.

¿Curioso verdad? Ahora que ya conocemos un poco su historia, vamos a darnos un buen paseo por ella. ¡¡Preparaos para subir y bajar escaleras!!

El Casco Histórico de Oporto es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1996 y el trazado sinuoso de sus calles le dan una belleza singular tan singular como la Estación de Sao Bento, nuestro punto de partida.

Esta estación de tren, es sin duda, una de las más bonitas que hemos visto. En su interior encontramos un precioso vestíbulo con más de 20.000 azulejos blancos y azules que representan algunas de las partes más importantes de la historia portuguesa.

Y ahora sí que sí, es el momento de subir una importante cuesta para llegar a la Catedral. Llegaréis cansados pero habrá merecido la pena.

La Catedral de Oporto se encuentra en lo alto de una colina desde la que tendréis una panorámica impresionante con vistas a Oporto. La Catedral se construyó durante el s.XII en estilo románico, aunque posteriormente, en el s.XVIII fue reformada incorporando elementos del barroco, como su retablo. La entrada es gratuita excepto si queréis visitar el museo y los claustros. Os dejamos en «Datos Básicos» el enlace con los horarios y precios.

Desde la Catedral, toca bajar a uno de los miradores más famosos de la ciudad, el de Rua das Aldas donde podréis sacar una bonita foto de la ciudad. En esta misma calle da comienzo el barrio del mismo nombre, que cuenta con estrechas y pintorescas callejuelas. Nuestra recomendación: perderos por esta zona para encontrar el auténtico Oporto.

Ahora, nos dirigimos hacia una de las calles más conocidas de Oporto, la Rua Das Flores. Es una calle con mucho encanto llena de tiendas, cafés y restaurantes donde podéis aprovechar a tomar algo, preferiblemente, una francesinha. ¡Ah! ¿Que no sabéis que es eso y tampoco tenéis muy claro por qué tiene nombre medio francés si estamos en Portugal? Pues… ¡¡vamos a descubrirlo!!

Lo primero, deciros que no es apta para veganos y que… para que os vamos a engañar unas pocas calorías tiene, pero… ¡¡está buenísima!!. Se trata de un sandwich relleno de salchichas, bacon, jamón, chorizo y filete de ternera, pero, por si todo esto fuera poco, la francesinha queda coronada con varias lonchas de queso derretido y un huevo frito. Esperad, que esto no es todo, además esta bañada en una salsa a base de tomate y cerveza. Ahora sí, hemos terminado.

El nombre tiene sus orígenes en los años 50 y 60, cuando muchos portugueses emigraron a Francia. Años más tarde, influenciados por la cultura francesa, quedaron enamorados del croque monsieur. Daniel David da Silva, que había trabajado durante varios años en Bélgica y Francia, inventó la francesinha como alternativa al croque monsieur. Se dice que lo llamó así, por su gran admiración por las francesas liberales, las más «picantes» de su tiempo. Curioso, ¿verdad?.

Retomamos nuestra visita a Oporto para dirigirnos al Palacio de la Bolsa. Se trata de un bonito edificio de estilo neoclásico con un interior sorprendente en el que podemos admirar majestuosos salones, murales, mosaicos y otras obras de arte.

Pero… ¡¡Ojo, atención!! El edificio sólo se puede ver haciendo una visita guiada. Os dejamos toda la información en «Datos Básicos»

Si continuamos bajando hacia el Duero, aparecerá ante nuestros ojos la típica estampa de Oporto, el Cais de Ribeira y el Puente Dom Luis I.

Estamos ante un paseo a orillas del río lleno de casitas de colores, y… ¡¡mucha, mucha gente!!. Es una de las zonas más visitadas de Oporto tanto por locales como por turistas así que, lo mejor es dar un paseo para descubrirlo y por qué no, hacer un pequeño crucero por el río Duero.

A este crucero, habitualmente se le conoce como «el de los 6 puentes» porque es precisamente ese el número de puentes que unen Oporto con Vila Nova de Gaia, la ciudad que hay al otro lado del río. Se trata de un paseo muy bonito desde el que se puede observar Oporto de otra manera y que seguro os encantará.

Cuando terminéis el crucero, podéis llegar a Vila Nova de Gaia por el puente Dom Luis I. Disfrutaréis de unas buenas vistas antes de empezar el recorrido por el Cais de Gaia, lugar donde se encuentran las mejores bodegas de vino de Oporto.

Como en otras ocasiones a lo largo de esta entrada, os recomendamos que os perdáis por esta zona y que entréis en alguna de sus bodegas para realizar una cata de los afamados caldos de Oporto para finalizar el día.

En nuestro segundo día por la ciudad, vamos a recorrer zonas un poco más modernas pero con el mismo encanto.

Empezamos por la Plaza de La Libertad y la Avenida de Los Aliados, que se encuentra a escasos 5 minutos andando de nuestro hotel. Es la plaza más importante de Oporto, de ella parten la mayoría de los free tours y la reconoceréis por una estatua ecuestre de Dom Pedro IV y una curiosa fuente.

Desde aquí, tomamos la Rua 31 de Janeiro para llegar a la Iglesia de San Ildefonso. La reconoceréis por sus dos torres con campanarios y por su puesto, por su fachada, que está llena de azulejos.

Volvemos sobre nuestros pasos hacia la Plaza de la Libertad para tomar la Rua dos Clérigos donde nos espera la Torre de Los Clérigos, la torre más alta de Oporto.

De hecho, existe una ley en la ciudad que no permite construir edificios más altos de lo que mide la torre (75 metros). Se puede subir a lo más alto, salvando 240 escalones, pero, como recompensa, obtendréis una de las mejores vistas de la ciudad.

Muy cerca de aquí se encuentra la famosa librería Lello, fundada en el año 1906. Si, como nosotras, sois fans de Harry Potter, sabréis que dicen que J.K. Rowling se inspiró en ella para imaginar las escaleras cambiantes de Hogwarts. Y, si no te gusta esta saga, da igual, no te puedes perder la visita a esta librería porque es preciosa.

Cuando fuimos a Oporto, no había que pagar entrada para poder ver la librería por dentro, pero ahora, se ha hecho tan famosa que hay que pagar 5€ para entrar, euros que te descuentan si compras un libro.

Salimos de la librería y nos dirigimos a la Iglesia Do Carmo, una de las más visitadas de Oporto y… ¿a que no sabéis por qué?. ¡Correcto! Por los azulejos que adornan su fachada que forman uno de los murales de azulejo más bonitos de la ciudad.

La entrada cuesta 3,5€ pero, además de poder visitar el interior, nos permite entrar a la casa escondida que separa la Iglesia Do Carmo de la iglesia de al lado… ¡¡os tenéis que fijar muy bien porque os saltáis la puerta!!

Ahora, es momento de buscar algo para comer. Si no os volvéis a atrever con la francesinha quizás es el momento de que probéis otra de las especialidades de la zona, el bacalao.

En Oporto, el bacalao se elabora de múltiples formas, coged la que más os llame la atención porque ninguna os defraudará.

Después de comer, podemos dar un paseo por la comercial Rua de Santa Catarina para acabar de nuevo en el Puente Don Luis I y aprovechar para sacarle una bonita foto nocturna.

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