Después de recorrer Krka nuestro siguiente destino es Zadar, una localidad costera y antigua capital dálmata.

El extraordinario patrimonio cultural e histórico de Zadar atraen cada vez a más turistas a esta localidad.

Para descubrirla, nada mejor que dar un paseo por Kalelarga (Calle Ancha). Es la calle principal más conocida y dicen que es más antigua que la propia ciudad de Zadar.

Va desde la Plaza Narodni hasta el Forum, donde se encuentra la Iglesia de San Donato, que en la actualidad, sirve de escenario para el Festival Internacional de Música Medieval y Renacentista.

Zadar

El campanario de la Catedral de Santa Anastasia domina todo Zadar.

En el paseo marítimo podéis disfrutar de lo que los locales afirman que es la puesta de sol más bonita del mundo. Esta puesta de sol llamó la atención en su día al mismísimo Alfred Hitchcock así que… ¡¡no os la perdáis!!.

Además, Zadar, rinde una especie de homenaje al Sol con la instalación urbana de luces llamada «Saludo al Sol». Se trata de un juego de luces que se inicia al anochecer.

Al «Saludo al Sol» le acompaña el «Órgano del Mar», unos escalones por donde entra el agua del mar y recrea cierta música.

Ambos proyectos son obra del arquitecto Nikola Basic

Otros de los símbolos de Zadar son los barkajoli. Son gente local que durante la Edad Media tenía licencia para transportar personas y carga en sus barcas a cambio de remuneración. La tradición nacida en el siglo XIV fue pasando de generación en generación y sigue viva en la actualidad.

De Zadar no os podéis ir sin probar el famoso Marraschino. Es un licor elaborado con guindas y cuya receta se encuentra anotada ya en el siglo XVI en el convento dominico de la ciudad, así que… ¡¡chin, chin!!

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