Valle del Juguete: qué ver en Ibi y Onil, donde se fabricó tu infancia
Hay un valle en el interior de Alicante donde se fabricó la infancia de media España.
Coches de hojalata, Nancys, Barriguitas, Nenucos.
Todo salía de dos pueblos separados por seis kilómetros que hoy no aparecen en ninguna guía.
Fuimos en mayo y volvimos con una lista de cosas que nadie cuenta.
Empezando por la más importante: hay días en los que te lo vas a encontrar todo cerrado.
- Qué es el Valle del Juguete y por qué Ibi y Onil te suenan sin saber por qué
- Museo Valenciano del Juguete de Ibi: horarios, precio y qué se ve
- Museo de la Muñeca de Onil: es gratis, pero no vayas sin reservar
- El Hotel del Juguete: lo vimos por dentro, pero no dormimos allí
- Els Enfarinats: el 28 de diciembre Ibi da un golpe de Estado
- Dónde comer en Ibi
- Cómo llegar, cuánto tiempo necesitas y qué más hay cerca
- ¿Merece la pena ir al Valle del Juguete?
Qué es el Valle del Juguete y por qué Ibi y Onil te suenan sin saber por qué
Están en la Foia de Castalla, en el interior de Alicante, a unos cuarenta minutos de la capital y a diez de Alcoy.
Nadie va hasta allí de paso.
Se va a propósito o no se va.
Y merece la pena ir a propósito, porque durante casi un siglo estos dos pueblos surtieron de juguetes a todo el país.
Ibi se especializó en el juguete industrial. Onil, en la muñeca.
Entre los dos hay seis kilómetros y la ruta completa se hace en cuatro o cinco horas contando el café.
Nosotras llegamos aquí dentro de un viaje por el interior de Alicante en el que también nos dio tiempo a ver los castillos del Vinalopó y a visitar Bodegas Francisco Gómez a probar fondillón.
Si vas a hacer noche por la zona, los tres planes se combinan bien.
Ibi: la fábrica Payá y el juguete de hojalata
La primera fábrica juguetera industrial de España se montó en Ibi.
Se llamaba Payá y de allí salieron los coches, los trenes y los aviones de hojalata que hoy se venden en subastas de coleccionista.
El detalle que hace especial la visita es dónde está el museo: dentro de esa misma fábrica.
La nave central es de 1912 y la de talleres, de 1915.
Se rehabilitaron y el museo abrió allí su sede definitiva en noviembre de 2013.
Antes estaba en una casa señorial del pueblo, que es como tener el museo del cine en una notaría.
Y la colección no la compró nadie.
La base son los fondos que los trabajadores de la Cooperativa Payá donaron al pueblo cuando aquello se acabó.
Onil: donde nacieron Nancy y las Barriguitas
A seis kilómetros, Onil hizo lo mismo pero con muñecas.
Y aquí la historia empieza antes de lo que uno se imagina: hacia 1870, un exguardia civil llamado Ramón Mira Vidal volvió al pueblo y se puso a fabricar muñecas de barro cocido.
Le fue tan bien que a finales del siglo XIX su taller daba trabajo a cincuenta personas.
De ahí sale todo lo demás.
En febrero de 1957, veinticinco talleres del pueblo se juntaron en una sola empresa para poder comprar maquinaria y sobrevivir a la llegada del plástico.
La llamaron Fábricas Agrupadas de Muñecas de Onil, S.A.
Y como el nombre no había quien lo dijera, se quedaron con las siglas: FAMOSA.
Sí. Ese Famosa.
Las Nancys, las Barriguitas y los Nenucos salieron de aquí.
Si tienes más de treinta años, vas a reconocer más muñecas de las que te gustaría admitir.
Museo Valenciano del Juguete de Ibi: horarios, precio y qué se ve
Vamos a lo práctico, que es lo que has venido a buscar.
Precio: 2 € la entrada general y 1,50 € la reducida, que incluye a niños, jubilados y estudiantes. La entrada da acceso a la sala permanente y también a la temporal que haya ese día.
Horario: de martes a viernes, de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00. Sábados, domingos y festivos, de 10:00 a 14:00.
Cerrado: todos los lunes del año, el 25 de diciembre, el 1 y el 6 de enero, y el segundo sábado de mayo por fiesta local.
Dónde: Glorieta Nicolás Payá Jover, 1.
Cuánto se tarda: unos 45 minutos.
Reservas: solo hacen falta si vais quince o más. Si vas por libre o en familia, te presentas y ya está.
La colección está ordenada por temas y no por fechas, que se agradece: hay sala de velocidad, de aviones y barcos, de la ciudad.
Los juguetes no son solo de Ibi, también hay alemanes y de otros sitios, pero el hilo es siempre el mismo: cómo cambió lo que se le daba a un niño para jugar según cambiaba el país.
Por dos euros, es de los museos con mejor relación calidad-precio que hemos visto.
Y lo decimos habiendo pagado quince en sitios peores.
Museo de la Muñeca de Onil: es gratis, pero no vayas sin reservar
Aquí está la trampa del Valle del Juguete, y es una trampa amable.
El Museo de la Muñeca de Onil es gratuito.
Suena a que te puedes plantar allí cuando quieras.
Pues no: hace falta reserva previa.
Los pases salen cada media hora y se organizan en grupos de máximo quince personas.
Si llegas sin avisar un sábado por la mañana, te puedes quedar fuera.
Reservas: 606 02 33 07.
Horario: de martes a domingo de 10:00 a 14:00, y los sábados también de 17:00 a 20:00.
Dónde: Casa de l’Hort, avenida de la Paz, 2.
Hay audioguía y funciona con tu propio móvil: escaneas un QR y listo, sin cacharros.
Está en español, inglés, francés, alemán y ruso.
El museo es accesible para personas con movilidad reducida.
Está montado en una casona de principios del siglo XX repartida en varias plantas, y la colección va de las muñecas más antiguas a las de fabricación reciente.
La parte que más nos gustó no fue la de las muñecas famosas, sino la de cómo se hacían: el proceso, los moldes, el trabajo que había detrás de cada una…
El Hotel del Juguete: lo vimos por dentro, pero no dormimos allí
Seamos honestas: no podemos reseñarlo.
Entramos, lo vimos y nos fuimos.
Así que esto no es una recomendación, es una descripción.
El Hotel del Juguete está en el centro de Ibi, en Carrer l’Escoleta, 4.
Cada habitación está tematizada con un juguete distinto y hay juguetes dentro para que los niños jueguen durante la estancia.
Tiene ludoteca, sala de juegos, restaurante y parking.
Lo que sí te decimos: si viajas con niños y ya vas a Ibi, tiene todo el sentido del mundo dormir aquí en lugar de en un hotel de carretera.
Si viajas sin niños, probablemente no.
Y una cosa que nos hizo gracia: en internet se lee mucho que el restaurante sirve platos «inspirados en los juguetes». La verdad es que las referencias que hemos encontrado hablan de «cocina regional de la zona». Así que, si vas, nos cuentas, y así salimos de dudas.
Els Enfarinats: el 28 de diciembre Ibi da un golpe de Estado
Esto no lo hemos visto.
Fuimos en mayo y nos lo perdimos, y da bastante rabia, porque es probablemente lo más bestia que pasa en Ibi en todo el año.
Cada 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, un grupo de vecinos casados (no suelen pasar de quince) toma el pueblo.
Se llaman Els Enfarinats, imponen una «Justicia Nova», ponen multas por delitos absurdos y se lían a tirarse harina, huevos y petardos con el bando contrario.
Hay constancia de la fiesta desde 1797 y es Fiesta de Interés Turístico Autonómico.
El dinero de las multas no se lo queda nadie: va al asilo de ancianos del pueblo.
Empieza al amanecer, sobre las ocho, y termina por la tarde con la Dansà.
La víspera, la noche del 27, salen els Amantats por las calles leyendo bandos para avisar de lo que viene.
Si vas, ve con ropa que puedas tirar.
La cosa va en serio.
Dónde comer en Ibi
Aviso por delante: no comimos en Ibi.
Íbamos con horario de blogtrip y comimos en otro sitio, así que aquí no te podemos dar el veredicto que solemos dar.
Lo que sí hemos hecho es mirar qué se recomienda de forma consistente en el pueblo, para que al menos no llegues a ciegas.
Estos tres salen una y otra vez:
Erre Que Erre. Gastrobar, cocina de producto de la zona con algún giro moderno. Es el que mejor valoración tiene del pueblo.
Arrocería La Galera. Arroces. Sitio sin pretensiones, muy bien valorado por relación calidad-precio.
Bendita Calima. Carrer les Eres. Cocina de autor, para una comida más de celebración que de trámite.
En los tres conviene reservar, sobre todo fin de semana.
Y si alguien se anima a probarlos, que nos lo cuente en los comentarios y actualizamos con criterio de verdad.
Cómo llegar, cuánto tiempo necesitas y qué más hay cerca
Cómo llegar a Ibi y Onil
En coche y punto.
Ibi está a unos cuarenta minutos de Alicante capital, a unos cuarenta y cinco del aeropuerto y a diez de Alcoy.
Onil está a seis kilómetros de Ibi.
En transporte público se puede, pero encajar los horarios de los dos museos en el mismo día se complica bastante.
Cuánto tiempo necesitas
Media jornada larga.
El museo de Ibi son 45 minutos, el de Onil unos 40, más el traslado y una parada para comer.
Con cuatro o cinco horas vas sobrado.
El Museo de la Biodiversidad, en el mismo edificio
Este no lo vimos, pero está literalmente en la misma antigua fábrica Payá, en la Glorieta Nicolás Payá Jover, 2.
Entrada 3 €, reducida 1,50 €, gratis para menores de siete años.
De martes a sábado de 10:00 a 13:00 y de 16:00 a 19:00; domingos y festivos de 11:00 a 14:00. Lunes cerrado, igual que el del juguete.
Tiene una sala dedicada al tráfico ilegal de especies que, por lo que se lee, es lo más potente de la visita.
Y se puede combinar con la Estación Biológica de Torretes en entrada conjunta.
Si vas con niños y te sobra una hora, entra.
Son tres euros.
¿Merece la pena ir al Valle del Juguete?
Si esperas un parque temático, no.
Esto son dos museos municipales pequeños en dos pueblos pequeños, y el segundo hay que reservarlo por teléfono como en 1998.
Pero si te interesa de dónde vienen las cosas, sí.
Y mucho.
Porque el Valle del Juguete no va de juguetes: va de un sitio que se inventó una industria de la nada, la exportó a medio mundo y luego la perdió.
Los juguetes de las vitrinas son la parte bonita de una historia que también tiene su parte fea, y eso se nota al caminar por Ibi.
Salimos de allí con esa sensación rara de haber visto tu propia infancia detrás de un cristal, ordenada por décadas y con un cartelito al lado.
Cuéntanos una cosa en los comentarios: ¿cuál era tu juguete preferido?
El de verdad, el que llevabas a todas partes.
Y si dices que ninguno, mientes.
Y una última cosa.
Escribimos La No Newsletter, que se llama así porque no es lo que te esperas.
No hay boletín mensual con las diez mejores playas de España.
Hay sitios como Ibi, contados con los horarios de verdad y los días que cierran, y normalmente antes de que se llenen de gente.
Te sales cuando quieras y no nos ofendemos.
Bueno, un poco sí.