El Parque Natural de las Dunas de Corralejo es el lugar ideal para disfrutar de la belleza desértica de la isla de Fuerteventura.

Esta franja costera con un total de 2.600 hectáreas de superficie y 2,5 x 10,5 kilómetros situada en el nordeste de la isla tiene 2 sectores. En el norte, junto a Corralejo, está el mayor campo de dunas de las Islas Canarias. Una enorme extensión de arenas blancas bañada por las aguas turquesas del océano Atlántico. El sector sur es todo lo contrario; volcánico, de colores ocres y rojos.

Al tratarse de un sistema de dunas, que cubre una amplia franja costera, el Parque Natural Dunas de Corralejo tiene un incalculable valor natural y paisajístico.

Sus dunas, compuestas sobre todo de materia orgánica, se mueven bajo la influencia de los vientos alisios y es el hábitat de numerosas especies vegetales y animales, algunas de ellas endémicas.

Las plantas que crecen en las dunas son muy particulares, porque tienen que adaptarse a las condiciones adversas del lugar donde crecen. Entre ellas, se encuentran los junquillos, las melosas, los espinos de mar y los cebollines estrellados. Respecto a la fauna, aquí viven 17 especies de animales entre aves marinas y costeras, reptiles e invertebrados, especialmente escarabajos. En este parque también es fácil encontrar fósiles que datan de hace varios miles de años.

Según avanzamos por la carretera FV-1, que conecta Puerto del Rosario, con la población de Corralejo, es imposible ignorar que nos vamos adentrando poco a poco en un «desierto en miniatura».

Tenéis que dejar el coche en el arcén y comenzar a andar por las dunas. Sí, habéis leído bien, en el arcén. No hay problema por dejar el coche ahí, de hecho es muy ancho y está pensado precisamente para eso.

Os recomendamos que comencéis vuestro paseo por el interior de las dunas, para empaparos del paisaje volcánico. Si pensáis ascender los 300 metros del volcán Montaña Roja, tendréis que calzaros las botas.

Andar por la arena cansa (hay dunas que pueden llegar a medir 50m) peeeero la recompensa en forma de increíbles paisajes merece la pena el esfuerzo.

Guardar fuerzas para el camino de vuelta porque si queréis gozar de las playas de Corralejo, además de llevar toalla, agua y protección solar, tendréis que andar otro tramo por las dunas hasta llegar al mar. Eso sí, el chapuzón en estas paradisiacas playas no os lo quita nadie.

¡Ah! Y… ¡¡no os olvidéis de la cámara para retratar las islas de Lanzarote y Lobos despuntando sobre el mar!!

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