Nuestra siguiente parada en Macedonia es el lago Ohrid, sin duda, uno de los lugares más famosos y turísticos del país.

Desde Skopje se tarda algo menos de 3 horas y se pasa cerca del Parque Nacional de Mavrovo. Si no lleváis la agenda muy apretada os recomendamos que hagáis una parada ya que es uno de los lugares que nos recomendaron visitar.

El hotel en Ohrid lo teníamos muy cerca de la carretera principal, así que, no tardamos en encontrarlo.

Se trata de un alojamiento sin pretensiones pero que cumplía su función y además se encuentra a sólo 15 minutos del centro.

Como llegamos a la hora de comer, en el hotel nos recomendaron el restaurante Sveta Sofia donde después de terminar de comer nos invitaron a una baklava marca de la casa.

Ya con las pilas cargadas, decidimos acercarnos a la Iglesia de Santa Sofía, ubicada en el centro de la localidad.

No se sabe a ciencia cierta cuando se construyó, aunque, según parece, fue entorno al s.X aunque ha ido sufriendo remodelaciones a lo largo del tiempo, por ejemplo, el soportal exterior se añadió en el s.XIV

En el interior se conservan unos frescos de importante valor de los s.XII-XIII. Hay que pagar entrada para verlos, pero os lo recomendamos.

La orilla del lago Ohrid está muy próxima a Santa Sofia y como comenzaba a caer las tarde, nos pareció un buen plan acercarnos.

El lago Ohrid es la frontera natural entre Albania y Macedonia con una longitud de 30 km y 30 metros de profundidad, sus aguas, son propicias para tomar un buen baño en alguna de sus playas, además, esta rodeado de montañas y regado de iglesias. ¿Sabíais que este lago es el más antiguo de Europa?

Por todo esto fue declarado Patrimonio de la UNESCO en 1979.

Os recomendamos sentaros en la playa de Saraishte para ver el atardecer. Es un recuerdo que guardaréis para siempre de Macedonia.

Al día siguiente, decidimos darnos una vuelta por la ciudad de Ohrid porque tiene lugares interesantes que conocer y con mucha historia.

Primero, nos dirigimos al teatro griego, a escasos 10 minutos del hotel.

Tiene su origen en el periodo helenístico y hoy en día se siguen realizando representaciones. Fue descubierto en los años 60, pero al principio se creyó que su origen era romano. Los grabados griegos en las casas aledañas fueron determinantes para establecer su origen en torno al 200 a.C.

Durante el época romana, el teatro sufrió grandes modificaciones llegando a tener una capacidad para 500 espectadores.

Lo que podemos visitar en la actualidad es la arena y parte de las gradas. La visita es totalmente gratuita.

Desde aquí, nos dirigimos a la Fortaleza de Samuel ubicada en uno de los puntos más altos de la ciudad.

En el s.III a.C ya existía aquí una fortaleza de tipo defensivo, utilizada por los romanos. Aunque, el recinto que se ve en la actualidad data del s.X, época del Imperio Búlgaro del Zar Samuel.

Ha sido restaurado y puede visitarse su interior desde donde podréis tomar fantásticas fotos del entorno.

Desde aquí a San Juan Kaneo hay unos 10 minutos andando atravesando el parque de la ciudad.

La ciudad era conocida en la antigüedad como «la Jerusalén de los Balcanes» por su gran número de iglesias.

La imagen de esta iglesia con el lago de fondo es la seña de identidad de Ohrid y nos atreveríamos decir que de Macedonia.

Está situada en el mismo borde de un acantilado sobre el lago. Construida en el s.XIII toma su nombre de la pequeña población donde se ubica.

La iglesia sufrió un periodo de abandono hasta su recuperación en el s.XX lo que ha hecho que se perdieran la mayoría de los frescos de su interior.

Os recomendamos ir con tiempo porque… si aún se utilizarán las cámaras de fotos con carrete… ¡¡gastaríais más de uno!!

Ya por la tarde nos dirigimos al Monasterio Sveti Naum a 1 hora de Ohrid y a escasos kilómetros de la frontera con Albania.

Su origen es del s.X, aunque fue destruido por los otomanos años más tarde. El monasterio que podemos ver ahora es de estilo bizantino y fue construido entre los s.XVI y XVIII.

La iglesia de los Santos Arcángeles es el eje central del monasterio y donde se encuentra la tumba de San Naum.

Se cuenta que si nos acercamos a escuchar encima de esta tumba aún se pueden oír los latidos de su corazón, así que, si os atrevéis… ¡¡probad!!

También, en este recinto religioso se han encontrado evidencias de los orígenes del alfabeto eslavo.

San Naum es un lugar de peregrinación para muchos creyentes, tanto de Macedonia como de otros países de los Balcanes.

En nuestra visita encontramos a poca gente y lo pudimos disfrutar con tranquilidad, además, el monje de la taquilla nos regaló las entradas y nos bendijo unas estampitas de San Naum que aun guardamos con mucho cariño.

Con la visita al monasterio terminamos nuestra pequeña incursión por Macedonia, un país que realmente sorprende y al que esperamos volver pronto para conocerlo un poco más.

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