Nos marchamos ya de la Región de Bucovina, que nos ha sorprendido gratamente y viajamos hacia esta región al norte del país, Maramures.

Nuestro hotel está ubicado en Ocna Sugatag a solo 25 minutos de la frontera con Ucrania.

Este trayecto no es «fácil» ya que las carreteras están aún peor si cabe y hay que subir algún puerto complicado, con curvas cerradas y mal asfaltado, pero yendo con calma, no hay problema. Eso sí, no planeéis una hora de llegada porque lo más seguro es que no la podáis cumplir. Recordaros también que llevéis el depósito de gasolina lleno, ya que las gasolineras son escasas.

La región de Maramures os sorprenderá por su modo de vida tradicional y un entorno natural de gran belleza con imponentes valles y bosques de robles, hayas y pinos. Todo esto, sin dejar de lado el importante patrimonio artístico de las iglesias de madera, incluidas en la lista de la UNESCO en 1999 y el curioso cementerio alegre de Sapanta. También de interés es la excursión en el tren de vapor de Mocanita, que no pudimos realizar, pero os dejamos el enlace con toda la información.

De estas 8 iglesias Patrimonio de la UNESCO, pudimos visitar 5. En el primer día nos dirigimos a las que se ubican en el valle del río Mara.

La primera a la que nos dirigimos es a la de Plopis, la más próxima a Baia Mare, la ciudad más grande de la región, pero sin excesivo atractivo.

Tardamos unos 50 minutos en llegar por una carretera interior atravesando pequeños pueblos anclados en un modo de vida rural difícil de ver ya en España.

Plopis

La iglesia de Popis está dedicada a los santos arcángeles Gabriel y Miguel.

Comenzó a construirse en 1791 por iniciativa de un gran número de familias locales, terminándose en 1811.

La iglesia cuenta con una torre de más de 45 metros de altura.

Sus pinturas datan de 1811. Donde mejor podréis observarlas es en el techo, las del resto de la iglesia, han desaparecido.

Esta construcción se diferencia de la del resto de iglesias de madera por la utilización de una bóveda triple en su nave principal.

Surdesti

Desde Plopis vamos a Surdesti. Llegamos en menos de 10 minutos para visitar otra de las iglesias patrimonio de la UNESCO.

Está también dedicadas a los arcángeles Gabriel y Miguel, pero fue construida unos años antes, en 1720.

Os sorprenderá su imponente campanario de más de 70 metros de altura.

También es característico su doble techo único entre todas las iglesias de madera de Maramures.

En su interior, todas las paredes están decoradas con frescos y también podréis ver una colección de alfombras y tapices.

Después, nos dirigimos a Budesti. Al ser la hora de la comida y no haber ninguna localidad cercana grande en nuestro trayecto, paramos a comer en un pequeño restaurante señalizado en la carretera. En varias ocasiones comimos en lugares así, y la verdad es que, nos sorprendió gratamente la calidad de la comida, en su mayoría platos típicos de Rumanía por lo que os recomendamos esta opción para cuando os toque hacer trayectos largos.

Budesti

La iglesia de Budesti fue construida en 1613 por los propios habitantes de la zona y dentro alberga la armadura y el casco de Pintea, un bandolero de esta zona, que según dicen, los dejó allí él mismo.

Exteriormente, es algo diferente a las anteriores, ya que su torre es de una altura mucho menor, «sólo» 26 metros.

En la base hay 4 pequeñas torretas, algo poco usual en este tipo de construcción.

En el interior, solo se conservan los frescos en algunas zonas. Datan de 1762.

Desesti

La iglesia de Desesti es la última que visitamos en este día. Está a tan sólo 15 minutos de nuestro hotel.

Está dedicada a Santa Paraskeva o Parascheva de los Balcanes y fue construida en 1770.

El exterior, al igual que la de Budesti se caracteriza porque su tejado no es una estructura única si no que, veréis una primera cubierta hasta la galeria y una segunda por encima del porche.

Del interior destaca un fresco de 1780 donde se representa el Apocalipsis.

Existe una leyenda acerca de la construcción de esta iglesia. En el siglo XVIII los tártaros incendiaron la iglesia primitiva, por lo que, los aldeanos locales quisieron volver a levantarla cosa que fue más que difícil porque lo tuvieron que hacer hasta en 5 ocasiones, cada una de ellas, en una ubicación diferente porque la piedra de la iglesia se caía.

No fue hasta la sexta vez y en la ubicación actual que no se vino abajo.

Sapanta

En nuestro último día en Maramures decidimos encaminarnos hacia la frontera de Ucrania, en concreto a Sapanta.

Este pequeño pueblo tiene dos lugares de gran interés para visitar; el Monasterio Peri-Sapanta y el Cementerio Alegre de Sapanta, ambos declarados Patrimonio de la Humanidad.

Primero, nos dirigimos al monasterio. Desde el hotel tardamos unos 50 minutos por las carreteras típicas de Maramures.

Este monasterio fue construido en 1766 originalmente en madera, al igual que el resto de iglesias Patrimonio de la UNESCO de Maramures. Desgraciadamente esta primera iglesia fue destruida pocos años después y su reconstrucción no se ha llevado a cabo hasta finales del siglo XX.

Para reconstruir esta imponente iglesia que posee la torre más alta del mundo en este tipo de construcciones con 78 metros, se utilizó únicamente madera de roble y la misma estructura y forma de construcción del resto de iglesias de la región.

Desde aquí, llegamos al Cementerio Alegre en apenas 5 minutos. El horario del cementerio (cuando lo visitamos hace ya unos años) era de 10 a 18.

Es importante que lo visitéis en horario de apertura, ya que si no, solo alcanzaréis a ver algo de su colorida iglesia. Os dejamos este enlace con algo de información.

Sin duda se puede afirmar que este cementerio es único en el mundo por varios motivos.

Uno de ellos es el intenso colorido de sus cruces y el otro, por los satíricos y divertidos poemas escritos en ellas donde se relata los sucesos más destacados de la vida del difunto y también su trágica muerte.

Este cementerio nació en los años 30 del pasado siglo por iniciativa de Stan Ioas Patras, un artista local, que creó hasta su muerte en 1977 cientos de cruces talladas y pintadas en madera de roble.

Su obra la continuó su discípulo Dumitru Pop Tincu.

Todas las lápidas siguen un mismo esquema, veréis en la parte superior un dibujo donde aparece el difunto ejerciendo su profesión junto con algún rasgo característico del mismo y debajo, un corto poema escrito en primera persona en el dialecto local.

Toda la lápida es decorada con diferentes adornos y pintada con el llamado «azul Sapanta». También aparecen otros colores, como el reojo, que simboliza la pasión o el amarillo, la fertilidad.

Existe un libro en inglés, posiblemente de venta en tiendas de souvenirs cercanas, con los poemas de todas las lápidas traducidos.

Hoy en día, el cementerio se está ampliando y hay una larga lista de espera para descansar eterna y «alegremente» en este cementerio.

Barsana

Desde el cementerio de Sapanta nos dirigimos hacia el complejo monástico de Barsana, que se encuentra a unos 50 minutos.

Este monasterio es uno de los más visitados del país siendo un lugar de peregrinación para el pueblo rumano. Fue construido en 1993 siguiendo las mismas técnicas de construcción que las iglesias de madera de siglos anteriores.

A pesar de su reciente construcción, merece la pena visitar este conjunto de 10 edificios y sus preciosos jardines.

Nos despedimos ya de Maramures, sabiendo que nuestro viaje por Rumanía está llegando a su fin. esta región nos ha sorprendido gratamente y nos ha trasladado a una forma de vida rural que ya teníamos más que olvidada.

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