La costa Báltica de Polonia es mucho más que Gdansk. Sopot, Gdynia y la Península de Hel son destinos que no vamos a pasar por alto en este viaje.

En ellos nos espera mucha historia, naturaleza y unos atardeceres que os dejarán sin palabras.

¿Queréis saber más? Empezamos en Sopot.

Sopot

A Sopot la llaman la «ciudad balneario» y es que las propiedades curativas de sus aguas se descubrieron a principios del s. XIX, atrayendo a grandes fortunas que pronto empezaron a fijar aquí sus residencias veraniegas.

Pero, lo que más sorprende a quien la visita es su muelle de madera que se adentra en las aguas bálticas.

Fue construido en el año 1927 y es el más largo de Europa con 511,5 metros. La entrada desde Mayo a Septiembre es de 7 Pln. El resto del año es gratis.

Justo al lado del muelle se encuentra el Hotel Grand, uno de los más antiguos de la ciudad y localizado a pie de playa. Aquí se han alojado multitud de personajes históricos como: Hitler, Charles de Gaulle, Marlene Dietrich, Fidel Castro, Putin…

Aquí también está el famoso faro de Sopot construido entre los años 1903 y 1904. Subir hasta arriba cuesta 5 Pln.

La arteria principal de Sopot es la calle Monte Cassino, y, no os costará mucho encontrarla porque es la prolongación del muelle hacia tierra.

Se trata de una calle peatonal llena de comercios y cafeterías donde destacan la Iglesia de San Jorge y la Casa Torcida.

Con lo primero que os vais a encontrar es con la Casa Torcida, también conocida popularmente como la Casa Borracha. Situada en el número 53 fue construida por los arquitectos Szotyński y Zaleski en el año 2003 basándose en la arquitectura de Antonio Gaudí. En su interior hay una especie de mini centro comercial con varios bares, restaurantes y hasta una discoteca.

Al final o al principio de la calle (todo depende de como empecemos el recorrido) se encuentra la Iglesia de San Jorge construida en estilo neogótico entre los años 1899-1901. Primero, fue una iglesia evangélica pero después de la II Guerra Mundial pasó a ser católica.

Sopot es una ciudad pequeña pero con mucho ambiente en cualquier época del año así que, disfrutadla sin prisas.

Gdynia

Hasta los años veinte del pasado siglo era un pueblo de pescadores, pero posteriormente se convirtió en el puerto más importante de la costa báltica polaca. Desde aquí, operan la mayoría de los ferrys que enlazan las ciudades bálticas escandinavas.

Su atractivo se concentra en el puerto antiguo. En él permanecen atracados 2 barcos-museo que pueden visitarse: el acorazado ‘Blyskawica’ que sirvió en la II Guerra Mundial yendo hasta las costas de Normandía, y el velero ‘Dar Pomorza’, que fue buque escuela de la Marina Polaca hasta 1981.

Junto al nuevo puerto, el cuarto más importante del Báltico, se construyeron viviendas e infraestructuras de estilo modernista que constituyen el tejido arquitectónico más antiguo de la ciudad y una de sus tarjetas de visita.

La Ruta del Estilo Modernista de Gdynia es un interesante paseo. Se pueden visitar los interiores de algunos de los edificios más emblemáticos de la época, diseñados por los arquitectos polacos según los cánones del estilo: ligereza y elegancia gracias al abundante uso de fachadas acristaladas.

Todos los meses de Septiembre, Gdynia, se convierte en la capital de cine polaco cuando se celebra un festival equivalente a los Oscar o los Goya.

Península de Hel

La península de Hel es una larga lengua de arena de 35 Km de largo y de entre 100 y 300 metros de ancho. Sobre ella, un bosque de abetos y pinos negros protegen del viento a las playas del sur donde se ubican algunas pequeñas localidades turísticas que se llenan todos los veranos de bañistas.

Hasta el s. XVII la península era una cadena de islas que formaban una incierta franja de tierra que protegía el puerto de Gdansk del viento y el oleaje. Las frecuentes tormentas que se forman en esta zona en otoño e invierno fueron depositando grandes cantidades de arena hasta conseguir unir todas estas islas en una franja continua.

Hoy, existe una carretera y una vía de ferrocarril que recorre la península hasta su extremo, la localidad de Hel, donde se encuentran los principales hoteles. También se puede llegar hasta aquí en ferry desde Gydinia.

Las mejores playas quedan al sur. Las del norte son más inhóspitas a causa del viento, aunque perfectas para contemplar el ir y venir de los barcos que viajan hacia Alemania y Suecia. No os podéis perder sus maravillosas puestas de sol, que podemos decir, sin miedo a equivocarnos que serán de las más bonitas que hayáis visto.

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