Qué ver en Genalguacil, el pueblo museo donde el arte se quedó a vivir
Nos lo vendieron como «el pueblo museo» y subimos a comprobarlo, que ya hemos visto demasiados «pueblos con encanto» que no aguantan ni el café.
Genalguacil no llega a 400 vecinos y tiene más de 200 obras de arte repartidas por calles, plazas y tejados.
Aquí te contamos qué ver en Genalguacil, cómo llegar sin perderte en el intento y dónde comer sin quedarte en la puerta.
Spoiler: no hace falta ir en agosto.
El festival dura quince días.
El arte se queda todo el año.
- Por qué a Genalguacil lo llaman «pueblo museo»
- Qué ver en Genalguacil: la ruta a pie por el pueblo museo
- Genalguacil en otoño: el Bosque de Cobre
- Cómo llegar a Genalguacil
- Cuándo ir a Genalguacil (y el error que no debes cometer)
- Dónde comer en Genalguacil
- Dónde dormir en Genalguacil
- Genalguacil: el pueblo que no decepciona
Por qué a Genalguacil lo llaman «pueblo museo»
Llegamos a Genalguacil por curiosidad pura.
Nos lo habían recomendado otros bloggers de la zona y también los dueños de Casa Al-Janda, en Barbate, donde nos alojamos en septiembre.
Cuando gente que vive allí te dice «tenéis que ir», se va.
La historia es de las que te reconcilian con los ayuntamientos.
En 1994, este pueblo de la Serranía de Ronda decidió que en vez de resignarse a vaciarse iba a invitar a artistas a vivir en él.
Así nacieron los Encuentros de Arte: durante la primera quincena de agosto, un puñado de artistas se instalan en Genalguacil, trabajan con los vecinos y crean una obra.
El pueblo les da lo que necesitan para hacerla.
A cambio, la obra se queda.
Las que aguantan la intemperie van a la calle.
Las que no, al museo.
Treinta años después, el resultado es un pueblo blanco donde doblas una esquina y te encuentras una escultura de hierro, subes una cuesta y hay un mural, levantas la vista y hay algo en un tejado.
Los Encuentros se celebran cada dos años, en los años pares (la próxima edición será en agosto de 2028).
Si te coincide, genial: hay talleres, música y ambiente.
Si no, no pasa nada.
Lo que la gente viene a ver no se va a ninguna parte.
Una advertencia honesta: desde 2021 Genalguacil está en la lista de Los Pueblos Más Bonitos de España.
Todavía no se nota. Debe ser que no lo ha descubierto mucha gente.
Pero ya sabemos cómo acaban estas cosas, así que mejor ve más pronto que tarde.
Qué ver en Genalguacil: la ruta a pie por el pueblo museo
Genalguacil es pequeño.
Pequeño de verdad.
Y aun así la visita se estira más de lo que esperas, porque cada veinte metros te paras a hacer una foto.
Es un pueblo de cuestas y escaleras, herencia morisca pura, así que calzado cómodo y botellita de agua.
1. Las esculturas de las calles (y la de la Pantera Rosa)
No hay un recorrido obligatorio, y es mejor así.
Nuestro consejo: deja el móvil en el bolsillo y ve callejeando sin mirar el mapa.
Hay esculturas en piedra, madera, hierro, cerámica y hasta corcho, murales, piezas en fachadas y alguna encaramada donde menos te lo esperas.
Nos gustaron todas, pero si hay que mojarse, nuestra favorita fue la de la Pantera Rosa.
No te vamos a decir dónde está.
Encontrarla es parte del plan.
Y en una de las cuestas hay una escultura de una señora mayor cargando un canasto que se titula «Hasta el moño de tanta cuesta».
No hay título más honesto en todo el pueblo.
Después de la tercera subida, lo firmas.
2. La plaza, la iglesia de San Pedro Mártir de Verona y el mirador
El centro del pueblo es la plaza de la Constitución, con el ayuntamiento y la iglesia de San Pedro Mártir de Verona y su torre octogonal.
La primera iglesia la destruyeron durante la rebelión morisca de 1570 y la que ves es la reconstrucción del siglo XVIII.
Al lado tienes el mirador sobre el Valle del Genal, con Sierra Bermeja enfrente y los pueblos blancos del otro lado del río salpicando la ladera.
Las vistas «quitan el sentío», como dicen por allí.
Y lo decimos nosotras, que de miradores vamos servidas.
3. El Museo de Arte Contemporáneo Fernando Centeno (MAC)
Aquí están las obras de los Encuentros que no pueden vivir a la intemperie, además de exposiciones temporales que no son de museo de pueblo, precisamente: por aquí han pasado obras de Picasso y de Barceló.
Abrió en 2004 y lleva el nombre de Fernando Centeno, que fue alcalde de Genalguacil durante veinte años y el que se inventó los Encuentros de Arte.
Tiene más de mil metros cuadrados, una tienda con piezas de artistas y un bar con terraza en la parte de arriba.
Según su web, en invierno abre de miércoles a domingo (11:00-14:00 y 16:00-19:00) y en verano de jueves a domingo (11:00-14:00 y 16:00-20:30), todos los días en agosto.
La entrada cuesta 2 € y los menores de 13 no pagan.
Genalguacil en otoño: el Bosque de Cobre
Si nos preguntas cuándo ir, noviembre.
Nosotros fuimos en noviembre, y es el mes en que el Valle del Genal cambia de color.
Los castaños pasan del verde al naranja, al dorado y al marrón: eso es el Bosque de Cobre.
Pero antes una aclaración.
El Bosque de Cobre no es un sitio, es un valle entero: lo comparten una decena de pueblos como Jubrique, Pujerra, Igualeja, Parauta, Cartajima o Júzcar, además de Genalguacil.
Si lo que buscas es la foto de laderas enteras en naranja, combina Genalguacil con Jubrique, que te pilla de camino si subes desde Estepona.
El momento exacto cambia cada año según el frío y la lluvia, así que no hay fecha fija.
Mira fotos recientes de la zona en redes la semana antes de ir y así no subes ni demasiado pronto ni cuando ya se ha caído la hoja.
Sendero Los Saucillos, el castañar de Genalguacil
El sendero SL-A 164 es la forma de ver el bosque de cobre sin mover el coche del pueblo.
Es una ruta circular de 4,2 km, alrededor de hora y media, que sale del propio Genalguacil desde la calle Lomilla.
Sube entre alcornoques (hay uno enorme, el chaparro del Tío Chicha), se mete en el castañar y vuelve bajando por el mirador de la Cruz del Padre Ventura, con una de las mejores vistas del pueblo.
Tiene unos 260 metros de subida acumulada: no es un paseo de domingo, pero se hace sin ser montañero.
Las Pasarelas del río Genal
Es la ruta estrella de la parte baja del valle: un sendero junto al río con tres tramos de pasarelas ancladas a la roca donde antes no se podía caminar.
Sale del puente de San Juan, junto a la Venta San Juan, en la carretera de Algatocín a Jubrique, y llega hasta el Prado de la Escribana.
Son 7,6 km ida y vuelta, unas dos horas sin paradas y muy poco desnivel.
Un aviso: después de lluvias fuertes el río crece y algunos tramos junto al cauce pueden quedar impracticables.
Si ha llovido mucho esa semana, cámbiala por Los Saucillos.
Cómo llegar a Genalguacil
Lo primero: sin coche es muy complicado.
Solo hay un autobús que lo conecta con Ronda, de lunes a viernes y con un servicio por sentido al día.
Así que, es mejor contar con coche propio o de alquiler.
Desde la Costa del Sol: se sube desde Estepona por la carretera de Peñas Blancas y Jubrique. Son entre 33 y 40 kilómetros según el desvío que tomes, pero no te fíes del número: es carretera de montaña, estrecha y con muchísimas curvas. Calcula alrededor de una hora y tómatelo como parte del viaje, porque la subida tiene vistas a la costa y luego se mete de lleno en la sierra.
Desde Ronda: coge la carretera hacia Algeciras hasta Algatocín (unos 30 km), atraviesa el pueblo y, tras cruzar el río Genal, en unos 12 km más estás en Genalguacil.
Hay aparcamiento público a la entrada, junto a la calle Lomilla, que es la del museo. Déjalo ahí: por dentro del pueblo no vas a poder meter el coche.
Cuándo ir a Genalguacil (y el error que no debes cometer)
Otoño es la mejor época por el Bosque de Cobre, pero también la de más gente.
Fuimos un sábado de noviembre y el restaurante que nos recomendaron estaba completo.
En un pueblo de menos de 400 vecinos.
Toma nota: los fines de semana de otoño, reserva restaurante antes de subir.
Entre semana hay mucha más calma, pero ojo con el horario del museo. En invierno el MAC cierra lunes y martes. Nuestra combinación ideal: de miércoles a viernes en noviembre.
Agosto de los años pares es cuando se celebran los Encuentros de Arte. Hay más ambiente y más gente, y ves a los artistas trabajando. Plan distinto, igual de válido.
Primavera es la opción tranquila: el valle está verde, hace buen tiempo para las rutas y apenas hay nadie.
Dónde comer en Genalguacil
Aquí va lo que nos pasó, que es más útil que cualquier lista.
Nuestro plan A era El Refugio, justo debajo de la plaza y con terraza sobre el valle, y estaba cerrado.
El plan B era Venta Las Cruces, recomendada por todo el mundo: llamamos y estaba completo. Sábado de noviembre, recuerda.
Acabamos en Pub Cabry, en la calle Real, un bar del que no esperábamos nada.
Raciones grandes, todo bueno y barato: las reseñas lo sitúan entre 10 y 20 € por persona. Y con vistas a la sierra, que ya es mucho pedir para un plan C.
Si quieres ir a lo seguro, Venta Las Cruces está a la entrada del pueblo, junto a la piscina municipal.
Es la venta de toda la vida, que ahora llevan los nietos de los fundadores, con carnes a la brasa, guisos, terraza con vistas y salón con chimenea para cuando refresca. Pero llama antes: 619 937 246.
Dónde dormir en Genalguacil
Nosotros no dormimos allí porque subimos desde la Costa del Sol.
Si quieres despertarte con las vistas del valle, en el pueblo la opción más a mano es la Posada del Recovero, una casa de seis habitaciones a veinte metros de la plaza, con desayuno y cena casera.
Es pequeña, así que en otoño reserva con tiempo.
Si no encuentras nada, Jubrique está a pocos kilómetros y tiene más opciones para dormir en el Valle del Genal.
Genalguacil: el pueblo que no decepciona
Sin las obras, Genalguacil sería un pueblo blanco andaluz más.
Bonito, con vistas, pero uno más.
Lo que lo hace distinto es que hace treinta años un pueblo pequeño decidió jugársela con el arte en vez de apagar la luz.
Y le salió bien.
Si Mogarraz te voló la cabeza con los retratos de sus vecinos en las fachadas, esto va a gustarte. Es la misma idea con otro acento.
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