Piscinas naturales en Extremadura: La alternativa a la playa que no te están contando

Hay lugares que te desmontan un prejuicio en cuanto los pisas.

A nosotras nos pasó con Extremadura en verano.

Donde esperaba calor seco y poco más, encontramos gargantas, pozas de agua fresca y algunas de las zonas de baño más apetecibles que hemos disfrutado en años.

Y además, en un momento en el que pasar unos días en la costa puede salir carísimo, descubrir estos rincones tiene todavía más sentido.

Sobre todo si eres de los que no soportan la arena, prefieren planes más tranquilos o simplemente buscan una escapada de verano diferente y más asequible.

El verano pasado empezamos a recorrer varias piscinas naturales en Extremadura, entre ellas La Cantera, La Granja, Casas del Monte, Segura de Toro y Hoyos.

Este verano hemos recorrido Extremadura piscina a piscina.

16 en total.

Todas visitadas, todas contadas sin filtros: las que nos enamoraron, las que nos decepcionaron y aquella en la que no pudimos ni poner la toalla.

La temporada de baño se acaba, pero este post no.

El verano que viene volvemos a por las que faltan (y hay muchas).

Si quieres enterarte antes que Google, al final tienes la NO Newsletter.

Por qué las piscinas naturales de Extremadura son una alternativa real a la playa

Si has viajado por la costa en verano en los últimos años, probablemente ya sabes de lo que hablamos.

Playas llenas desde primera hora, precios que se disparan en cuanto llega julio y agosto, y esa sensación de que, vayas donde vayas, todo empieza a parecerse demasiado.

No es solo una cuestión de dinero (que también), sino de experiencia.

Reservar con meses de antelación, pelear por un hueco en la arena, pagar más por menos y acabar teniendo unas vacaciones bastante parecidas a las del año anterior.

Por eso, cuando empezamos a descubrir las piscinas naturales de Extremadura, lo que más nos sorprendió no fue solo el entorno.

Fue darnos cuenta de que existía una alternativa real a todo eso.

Lugares donde bañarte en agua limpia y fresca, rodeado de naturaleza, sin masificaciones y, en muchos casos, con un coste mucho más asumible que cualquier destino de costa en pleno verano.

No es que sean “mejores” que la playa en términos absolutos.

Pero para cierto tipo de viajero (el que busca tranquilidad, huye de la arena o simplemente quiere gastar menos sin renunciar a disfrutar) pueden ser incluso una opción más interesante.

El verano que descubrimos las piscinas naturales de Extremadura

Todo empezó casi por casualidad.

No íbamos buscando “las mejores piscinas naturales de Extremadura” ni teníamos una lista de sitios guardados.

Simplemente estábamos pasando unos días por la zona y alguien mencionó una garganta cercana donde la gente se bañaba.

La primera fue Casas del Monte. Una de las que nos pillaban más cerca de donde estábamos.

Y, siendo sinceras, fuimos con expectativas bastante bajas.

Nos imaginábamos algo más parecido a un charco grande que a otra cosa.

Pero bastaron unos minutos allí para darnos cuenta de que estábamos completamente equivocadas.

Agua limpia, bastante fría (de la que te activa en cuanto te metes), rodeada de naturaleza y con ese punto de tranquilidad que es difícil encontrar en plena costa en agosto.

No era solo que estuviera bien. Era esa sensación de “¿Cómo no sabíamos que esto existía?”.

Además, al tener base en la zona (Suso tiene casa allí), pudimos ir explorando sin prisa y descubriendo varias en pocos días.

Y eso hizo que la experiencia fuera todavía mejor, porque no se trataba de una visita puntual, sino de ir encadenando lugares casi sin darnos cuenta.

A partir de ahí, una llevó a otra.

La siguiente fue en La Granja, luego La Cantera, más tarde Segura de Toro y Hoyos.

Y aunque todas comparten esa idea de piscina natural en plena naturaleza, cada una tiene su propio rollo.

Algunas más accesibles, otras más tranquilas, otras con un entorno que te invita a quedarte horas.

Pero más allá de cada sitio concreto, lo que realmente nos enganchó fue otra cosa.

La sensación de estar descubriendo una forma diferente de disfrutar el verano en España.

Sin prisas, sin agobios y sin la necesidad de organizarlo todo con meses de antelación.

Fue en ese momento cuando empezamos a pensar que igual esto no era solo un plan puntual… sino una alternativa real a las vacaciones de playa de todos los años.

Garganta Ancha, la piscina natural de Casas del Monte en el Valle del Ambroz

Piscinas naturales en Extremadura que hemos visitado (y cómo organizar la escapada)

Piscina natural de Casas del Monte (Valle del Ambroz)

Fue la primera que visitamos y seguramente por eso le tenemos un cariño especial.

Llegamos sin saber muy bien qué esperar y acabó siendo el sitio que nos hizo darnos cuenta de que esto de las piscinas naturales iba en serio.

No es la más fácil de acceder.

Tiene una rampa para bajar hacia la zona de baño, pero al no tener barandilla no es la opción más cómoda ni segura para personas con movilidad reducida.

No es el típico sitio al que llegas, aparcas al lado y listo.

De hecho, si vas en fin de semana conviene madrugar porque hay muy poco sitio para aparcar y se llena rápido.

Una vez allí, sin embargo, la cosa cambia.

Está muy bien acondicionada, con zonas de sol y de sombra, bastante arboleda y un entorno en el que, incluso en pleno verano, no se siente ese calor típico de Extremadura.

De las más frías que hemos probado, solo por detrás de San Gregorio

Es de esos sitios donde te metes, te quedas unos segundos pensando “maaaaadre mía”… y a los dos minutos no quieres salir.

Además, tiene un punto que para nosotras la hace todavía más especial: Justo dentro está el restaurante Aurora Boreal.

Poder pasar la mañana bañándote y luego sentarte a comer allí, rodeado de naturaleza, es un plan difícil de mejorar.

Consejo Foodie: Si tienes pensado quedarte a comer, merece la pena reservar con antelación (sobre todo en fin de semana) y probar las carnes, porque están especialmente buenas.

Agua cristalina de la piscina natural de Casas del Monte, Extremadura

Piscina natural de Segura de Toro (Valle del Ambroz)

Muy cerca de Casas del Monte está la piscina natural de Segura de Toro, y aunque es más pequeña, tiene ese encanto de los sitios que no necesitan mucho para funcionar.

Aquí todo es un poco más reducido: menos espacio, menos capacidad y, en general, más sensación de “sitio local”.

Eso tiene su parte buena, pero también implica que el tema del aparcamiento puede ser incluso más complicado que en Casas del Monte, así que conviene tenerlo en cuenta antes de ir.

No es tampoco la mejor opción si buscas algo accesible o vas con personas con movilidad reducida, pero si encaja con tu plan, merece mucho la pena.

En nuestro caso, fue uno de esos planes que salen redondos sin complicarse: llegar por la tarde, darte un baño tranquilo cuando empieza a bajar el calor y alargar el día quedándote a cenar por la zona.

Porque sí, aunque es más pequeña, también tiene un par de restaurantes al lado que hacen que el plan sea muy completo.

Es de esos sitios que, sin ser el más espectacular, te deja muy buen sabor de boca precisamente por lo sencillo que es todo.

Poza de agua fría en la piscina natural de Segura de Toro

Piscina natural de La Granja (norte de Cáceres)

Muy cerca de las anteriores está la piscina natural de La Granja, y aquí sí que notamos una diferencia clara desde el primer momento: es mucho más accesible.

De hecho, tiene una rampa amplia con barandilla para entrar en el agua, con una pendiente bastante cómoda. Fue una de esas veces en las que automáticamente pensamos: “Aquí mamá sí podría bañarse sin problema”.

Y eso no es algo que podamos decir de muchas piscinas naturales.

También es más fácil en cuanto a logística.

Hay más espacio para aparcar que en Casas del Monte o Segura de Toro, lo cual en verano se agradece bastante, y además tiene un restaurante justo al lado que te permite montar un plan muy completo sin moverte demasiado.

El entorno quizá no es tan espectacular o tan metido en plena naturaleza como otras de la zona, pero aun así tiene suficientes zonas de sombra para estar a gusto incluso en los días más calurosos.

En general, es de las que recomendaríamos si buscas algo más cómodo, accesible y fácil de disfrutar sin complicaciones.

Piscina natural de La Granja con rampa accesible, norte de Cáceres

Piscina natural de Hoyos (Sierra de Gata)

La piscina natural de Hoyos está en la Sierra de Gata, una zona que ya de por sí promete.

De hecho, hay tantas piscinas naturales por allí que este post seguramente se irá ampliando cuando volvamos a explorarla más a fondo.

En nuestro caso, llegamos gracias a unos amigos que tienen casa en la zona… y fue un descubrimiento total.

De todas las que visitamos, diría que es una de nuestras favoritas.

El espacio es mucho más amplio que en otras piscinas, lo que se nota mucho en la sensación general.

Puedes elegir entre zonas de césped más cómodas o partes más naturales, tipo campo, según el plan que te apetezca ese día.

Además, es de las que mejor resuelve el tema de la accesibilidad.

Tanto para llegar como para entrar en el agua está muy bien preparada, con una rampa amplia y barandilla, similar a la de La Granja.

Es otro de esos sitios donde piensas: “Aquí podría venir cualquiera y disfrutarlo”.

Pero si hay algo que terminó de redondear el día fue quedarnos a cenar allí mismo.

El restaurante El Río Terraza Grill está justo al lado de la piscina y es uno de esos sitios que elevan el plan sin complicarlo.

Cenamos de lujo, en un entorno fresco, rodeados de naturaleza y con esa sensación de “esto sí que es verano bien aprovechado”.

Un auténtico lujazo.

Cena junto a la piscina natural de Hoyos en El Río Terraza Grill

Piscina natural de La Cantera (Alcántara)

La Cantera es probablemente la más distinta de todas las que visitamos.

De hecho, llegamos hasta aquí casi de rebote.

Desde la Oficina de Turismo de Alcántara nos recomendaron visitarla cuando fuimos a la zona (en un viaje en el que, por cierto, acabamos yendo al pueblo pero no al famoso carnaval de verano).

Por cierto: si trabajas en una oficina de turismo, en un ayuntamiento o llevas un destino con sitios así de buenos y así de poco contados, esto es exactamente lo que nos gusta hacer.

Y menos mal que hicimos caso.

Porque si hay una piscina natural que realmente impresiona a nivel visual, es esta.

Básicamente porque no es una piscina natural al uso: estás literalmente dentro de una antigua cantera.

Este lugar nació en los años 70, cuando se extrajo granito para construir la presa de Alcántara.

Con el tiempo, la excavación se fue llenando de agua hasta formar una especie de laguna de aguas cristalinas rodeada de paredes de roca que en algunos puntos superan los 50 metros.

El resultado es un sitio bastante espectacular, con un punto salvaje que no tienen otras piscinas más “acondicionadas”.

Y lo curioso es que, a pesar de lo impresionante que es, cuando fuimos (en pleno agosto y con ola de calor), apenas había gente.

No tiene restaurante ni servicios como otras, así que aquí el plan es más de ir preparado y disfrutar del entorno tal cual.

Pero precisamente por eso también tiene un encanto especial.

En cuanto al acceso, es bastante sencillo tanto para llegar como para entrar en el agua.

Se hace a través de una rampa de arena, sin barandilla, pero accesible en general incluso para personas con movilidad reducida.

Es, sin duda, una de esas piscinas que no esperas encontrarte y que se te quedan grabadas más por el entorno que por cualquier otra cosa.

La Cantera de Alcántara, antigua cantera de granito convertida en laguna de baño

Piscina natural de Perales del Puerto (Sierra de Gata)

A la de Perales del Puerto llegamos un sábado sobre las 11 de la mañana, con el miedo de siempre en el cuerpo: «¿Habrá sitio para aparcar?».

Pues sí. Y de sobra.

El aparcamiento está junto a la carretera y hay varias zonas bastante grandes, así que a esa hora no tuvimos ningún problema.

Eso sí: no paró de llegar gente hasta las 13:30 más o menos, así que si vas en fin de semana, cuanto antes llegues, mejor.

Lo que hay que saber antes de ir es que el aparcamiento pilla en la parte alta y para bajar a la piscina hay escaleras o una cuesta bastante empinada.

O sea, que esta no es una opción para personas con movilidad reducida.

Una vez abajo, la cosa mejora mucho: hay bastantes zonas para estar y bastante sombra, que en pleno verano extremeño se agradece tanto como el agua.

Y hablando del agua: fresquita, muy soportable. De la que te apetece, no de la que te castiga.

Para entrar hay varios accesos con escaleras de piedra y barandilla, cómodos, aunque sin rampa.

Y ahora, lo que terminó de ganarnos: el chiringuito.

Nos quedamos a comer y salimos encantados. Suso pidió bacalao dorado y yo una hamburguesa especial, las dos muy ricas, y con cerveza y postre nos cobraron 30 €.

Consejo Foodie: Reserva con varios días de antelación si quieres comer. No exageramos: una señora que llegó justo detrás de nosotros quiso quedarse y le dijeron que imposible.

La piscina, por cierto, es gratuita. Como casi todas las de esta lista.

Piscina natural de Perales del Puerto en la Sierra de Gata, Cáceres

Piscina natural de Villasbuenas de Gata (Sierra de Gata)

A 7 minutos en coche de Perales del Puerto está la de Villasbuenas de Gata, así que fuimos la misma tarde, después de comer.

Y aquí toca ser sinceros, porque este post va de contarte la verdad y no de vender maravillas: de todas las que hemos visitado hasta ahora, es la que menos nos ha gustado.

Es la más pequeña de la lista.

Tiene un solo pilón, más corto y reducido que los de otras piscinas, y el resto es río natural.

El tema de la sombra tampoco ayuda: en la zona de baño no hay, y para encontrarla tienes que irte a los laterales, hacia el río, donde el espacio es bastante estrecho.

¿Lo bueno?

Aparcar es facilísimo (hay sitio de sobra, incluso un sábado por la tarde) y el chiringuito está muy bonito y bien montado, con buenas vistas.

Nosotros solo tomamos un café y una Coca-Cola, así que no podemos valorarlo mucho más, pero el sitio invita.

También es gratuita.

En resumen: para un chapuzón rápido si andas por la zona, muy bien. Para pasar el día, hay opciones mejores en esta misma lista.

Piscina natural de Villasbuenas de Gata, Sierra de Gata

Piscina natural de Villanueva de la Vera (La Vera)

Nuestra primera parada en La Vera fue la piscina municipal de Villanueva, en la Garganta de Gualtaminos.

Y vamos a empezar por gestionar expectativas, que para eso estamos: la piscina es bastante más pequeña de lo que parece en las fotos que circulan por ahí.

Una sola poza, embalsada de la garganta, sin una gota de cloro.

¿Es de las más bonitas que hemos visitado? No.

¿Nos fuimos con buen sabor de boca? Pues también.

Te contamos por qué.

Llegamos a las 11:30 de un sábado y aparcamos sin problema, y tampoco lo tuvimos para encontrar sitio dentro.

Césped no hay mucho, pero casi todo está en sombra, que en La Vera en pleno verano vale su peso en oro.

Y luego está el detalle que nos conquistó: un montón de mesas y bancos de piedra repartidos por el recinto, para que te lleves tu comida y comas allí tranquilamente.

Parece una tontería y es de las cosas más prácticas que hemos visto en todas las piscinas de esta lista.

El agua, por cierto, no es de las más frías que hemos probado. Bastante aceptable, de la que entras sin ir dando saltitos.

Nota importante de accesibilidad: tiene rampa para bajar a la piscina y una persona con movilidad reducida puede moverse sin problema por todo el recinto. Eso sí, una silla de ruedas no cabe por la rampa. Es decir: movilidad reducida, sí; incapacidad de movimiento total, no. Lo contamos así de claro porque sabemos que este dato te importa.

Otro dato que conviene saber, porque hay webs por ahí que dicen lo contrario: durante toda nuestra visita no apareció ningún socorrista.

Igual otros días sí lo hay, pero nosotros no lo vimos. La piscina, eso sí, es gratuita.

Del chiringuito, poco que añadir a estas alturas de la lista: se come de lujo, como en todos en los que hemos estado.

Y un apunte para quien vaya con más tiempo que nosotros: desde la propia piscina se puede llegar andando a «Los charcos» de la garganta y a la famosa Cascada del Diablo, uno de los saltos de agua más bonitos de La Vera.

A nosotros no nos dio tiempo, así que queda pendiente para otra visita.

Piscina Natural Villanueva de la Vera

Piscina natural de Madrigal de la Vera: la Garganta de Alardos (La Vera)

Y por la tarde, la famosa.

La que sale en todas las fotos de La Vera: la Garganta de Alardos, con su puente de piedra sobre la poza.

¿La poza con el puente? Preciosa. De verdad que sí.

Esa mole de piedra sobre el agua es de las imágenes más bonitas que hemos visto en Extremadura.

¿Nos bañamos? No.

Y no por falta de ganas.

Fuimos un sábado a las 16:30 y había tanta gente que no pudimos ni poner la toalla. Literal.

Súper masificada, sin un hueco libre.

Se nota que es la más explotada de la comarca, y en fin de semana se paga con creces.

Y luego está el tema del aparcamiento, que conviene saberlo antes de ir: varios restaurantes de alrededor tienen huecos reservados solo para clientes, y el resto es zona azul.

Para que te hagas una idea de las tarifas para no residentes: un coche paga 4 € por medio día y 7 € por el día completo.

El baño en sí es gratis; lo que se paga es el aparcamiento.

Nosotros llegamos a media tarde y no pagamos nada (en las casetas donde te cobran no había nadie), pero por la mañana está la cosa organizada para cobrar.

Nuestro veredicto, sin adornos: nos tuvimos que conformar con verla, y aun así el puente merece la visita.

Pero si vas en fin de semana, ve con esa expectativa: la foto sí, el baño ya veremos.

Para darte el chapuzón con calma, o vas entre semana, o a primerísima hora… o eliges cualquiera de las opciones más tranquilas de esta misma lista.

Puente romano Piscina Natural Madrigal de la Vera

Piscina natural de Vadillo, en Losar de la Vera (La Vera)

A la de Vadillo llegamos con los deberes hechos: había reseñas diciendo que estaba sin agua, así que llamamos al chiringuito unos días antes para confirmar.

Y no solo tenía agua. Nos encontramos la piscina recién reformada.

(Apunta el truco, que sirve para cualquier piscina natural: una llamada antes de ir te ahorra un viaje en balde. O te da una alegría, como a nosotros.)

La poza es bastante grande para bañarse, de las buenas para nadar de verdad.

Un aviso importante: en casi ningún sitio se hace pie. Es profunda. No tiene ningún peligro, pero si no nadas bien o vas con niños, es algo a tener muy en cuenta.

Eso sí, punto a favor que no habíamos visto en ninguna otra piscina de esta lista: aunque no hay socorrista, tiene un sistema de banderas como el de las playas (verde, amarilla y roja).

No sustituye a un socorrista, pero al menos te avisa de cómo está el baño ese día.

Y aquí va nuestro «pero» a la reforma, porque hemos prometido contártelo todo: no hay rampa para personas con movilidad reducida.

Si quieres meterte al agua, es todo por escalerillas tipo piscina. Una pena que una reforma tan reciente no haya aprovechado para resolver esto.

Zona de sombra para sentarse tampoco hay mucha, aunque el entorno lo compensa.

La piscina es gratis.

¿Y el chiringuito?

Agárrate: probablemente el mejor en el que hemos estado, mano a mano con el de Hoyos.

Nos recomendaron las hamburguesas y les hicimos caso. Acierto total. ¡¡Dignas de The Champions Burger!!

El único matiz: el chiringuito está al sol.

Está entero cubierto de toldos, así que sol directo no te da, pero no es como los que están entre la arboleda, que al final son más frescos.

Garganta Jaranda, en Jarandilla de la Vera (La Vera)

Por la tarde nos fuimos a Jarandilla, con una espinita clavada de la semana anterior: en Madrigal no habíamos podido ni poner la toalla.

La Garganta Jaranda tiene varias zonas de baño. Nosotros fuimos a la más conocida, la del puente.

¿Había gente? Mucha.

¿Tanta como en Madrigal? Ni de lejos.

Esta vez pudimos aparcar y darnos el chapuzón. Revancha, completada.

Y otro alivio después de la experiencia de Madrigal: aquí el aparcamiento es gratis.

El agua, aviso para valientes: fresca de verdad. La cuarta más fría de toda nuestra lista, solo por detrás de San Gregorio, Casas del Monte y Las Pilatillas.

Diríamos que de las más frías que hemos probado en Extremadura, ahí ahí con la de Casas del Monte.

La poza es muy pequeña, eso sí.

Si eres de nadar, aquí no vas a poder. Esto es de remojarse, refrescarse y volver a la toalla.

Un detalle a saber antes de ir: no hay césped. Es todo arena.

A nosotros no nos supuso problema, pero si eres de césped, avisado quedas.

¿Y el entorno? Espectacular. De los que justifican la visita por sí solos.

¡Ah! Y esta piscina, también es gratis.

Las Pilatillas, en Garganta la Olla (La Vera)

En la Garganta Mayor hay varios charcos, pero el grande, el que todo el mundo llama simplemente Las Pilatillas (o Las Pilatillas de abajo), es este.

Y te vamos a ser sinceros: de todas las piscinas naturales de Extremadura que llevamos visitadas, esta es de las que más nos ha gustado.

¿El motivo? Que apenas está tocada.

Aquí no hay arena traída de otro sitio, ni sombrillas, ni nada producido. Es una poza que hace el propio río al embalsar el agua, y punto.

El entorno es de los más salvajes que hemos visto, y eso, para nosotros, vale más que cualquier acondicionamiento.

Aviso importante para valientes: junto con la de Casas del Monte, es de las aguas más frías que hemos probado. Empate técnico entre las dos. De las que te reinician de arriba abajo.

A cambio, un punto tranquilizador: se hace pie prácticamente en todo el charco, salvo en un par de puntos.

El tema del aparcamiento es lo que hay que planificar. Llegamos a las 11 de la mañana de un sábado de agosto y aparcamos sin problema en la zona más cercana, a la derecha de la carretera según llegas. A partir de esa hora, la cosa se complica: hay sitio, sí, pero cada vez más arriba. Cuanto más tarde llegues, más lejos aparcas y más andas.

La piscina es gratuita.

No hay socorrista ni sistema de banderas, así que el baño va por tu cuenta.

Y el chiringuito, muy bien. Es el que tiene la carta más corta de todos los que hemos probado, pero te apañas perfectamente.

Los calamares… de lujo.

Un apunte extra: si vienes hasta aquí, aprovecha para conocer Garganta la Olla, uno de los pueblos más bonitos de Extremadura. Te lo contamos enterito aquí.

El Lago, en Jaraíz de la Vera (La Vera)

Nuestra idea inicial era comer aquí.

Llamamos para reservar y nos dijeron que en agosto no reservan mesa los fines de semana, y que la gente empieza a hacer cola sobre las 12:45 para pillar sitio.

Pues pasando porque cola no nos apetecía hacer, así que le dimos la vuelta al plan y vinimos por la tarde.

Y ojo al dato: llegamos sobre las 15:00-15:30 y la cola seguía. Nos fuimos cerca de las 17:00 y la cola para comer seguía.

Una locura.

Que conste que el chiringuito es mucho más grande que otros en los que hemos estado y tiene muy buena pinta.

Simplemente, un sábado de agosto aquí no hay chiringuito que dé abasto.

¿Y la piscina?

Pues es que no hay otra forma de decirlo: esto es una playa de interior.

Arena de verdad, con suficiente profundidad como para clavar una sombrilla de playa. Y la gente actuando en consecuencia: sombrillas, sillas, neveras, ambiente playero total.

Si has llegado a este post huyendo de la costa, prepárate, porque aquí la costa te ha seguido.

Es la piscina natural más grande en la que hemos estado, sin discusión.

El agua está fresca, aunque bastante menos fría que la de Las Pilatillas.

El aparcamiento es gratis y la piscina también.

El detalle curioso (y el aviso): no hay socorrista ni banderas, pero sí unas cuerdas de soga, de las de toda la vida, que van delimitando las zonas según la profundidad. Sabes que si pasas de un lado al otro cubre más… lo que no verás por ningún sitio es cuánto. Hay una primera zona poco profunda, pensada para niños y para quien no nade bien, y a partir de ahí el agua va ganando hondura hasta la presa. Así que si vas con peques, quédate del lado bueno de la soga.

Actualización: volvimos. Y esta vez sí comimos.

Recordarás que la primera vez nos fuimos sin probar el chiringuito por lo de la cola. Pues volvimos unas semanas después, con mesa, y toca contarlo.

Merece la pena la cola. Ya está dicho.

Pedimos boquerones, lagarto ibérico y oreja, y el producto es excepcional. Todo de diez. Es cierto que los platos tienen menos nivel de elaboración que en Las Pilas (que son del mismo grupo), pero hay una explicación que nos confirmó el propio responsable: aquí manejan un volumen de gente muchísimo mayor y no pueden dedicarle el mismo tiempo a cada plato. Aun así mantienen la esencia, y la oreja con salsa brava lo demuestra.

Además el sitio es grande y amplio, con zona interior y exterior, y se está muy a gusto.

Ojo a los fuera de carta: vimos pasar pargo, cochinillo y calamar con una pinta espectacular.

Por transparencia: Aunque nos ayudaron a conseguir mesa desde el chiringuito de Las Pilas, la comida la pagamos íntegramente de nuestro bolsillo, como todas las de este post.

El Vao, en Cabezuela del Valle (Valle del Jerte)

Nuestra primera parada en el Valle del Jerte, y una de las mejores piscinas naturales en las que hemos estado este verano.

Sin exagerar.

El Vao es grande.

Ancha, larga, con espacio de sobra.

Es de las poquísimas de esta lista donde puedes nadar de verdad, hacerte largos como en una piscina olímpica pero con el río corriendo por debajo.

De hecho la gente se lleva sus barquitas hinchables y las mete al agua, algo impensable en la mayoría de las pozas de las que te hemos hablado.

Y aquí viene lo importante: había gente, claro que sí, es agosto.

Pero no se siente el agobio de otras.

Nada que ver con El Lago, y muchísimo menos con Madrigal.

El dato que la hace única en esta lista: tiene zona de baño habilitada para perros.

Es la única piscina natural de todas las que llevamos visitadas donde puedes bañarte con tu perro, en la zona que le corresponde.

Del chiringuito hay que hablar aparte, porque nos sorprendió: pedimos chuletón y estaba espectacular. Muy blando, muy buena carne, raciones grandes y a precios normales.

Datos prácticos: la piscina es gratuita, no hay socorrista ni sistema de banderas, y aparcamiento hay, aunque se llena enseguida. Nuestra recomendación, la de siempre: estar allí antes de las 11. Eso sí, de espacio va sobrada, tiene bastante sitio en las dos riberas del río, tanto para colocarte como para encontrar sombra.

Las Pilas, en Collado de la Vera (La Vera)

Si has leído lo que contamos de Las Pilatillas, en Garganta la Olla, ya sabes por dónde va esto: Las Pilas es su hermana espiritual.

Un charco que forma la garganta entre rocas y vegetación, sin acondicionar, sin arena traída, sin nada montado.

Bañarte aquí es bañarte entre árboles, con el agua fresca y el bosque encima.

De lo más natural que hemos encontrado en toda Extremadura.

Aviso de accesibilidad, como siempre: no hay acceso para sillas de ruedas.

Y ahora, el chiringuito. Porque aquí pasa algo que hay que contar.

Comimos como se come en un restaurante de los buenos, pero en mitad del bosque y en bañador.

Ensaladilla de gambas y carabinero (nos explicaron cómo aliñarla con la cabeza del propio carabinero), oreja a la plancha hecha como si fuera una pizza, patata asada con morcilla patatera y calamares a la romana. De postre, tarta de queso y peras al vino.

Todo de nivel.

No es casualidad, y esto lo descubrimos después: los tres socios que están detrás de Las Pilas se conocieron trabajando en Montia, un restaurante con estrella Michelin.

De ahí salió el proyecto. Así que esa sensación de «esto no es comida de chiringuito» que tuvimos sentados en la mesa tenía una explicación muy concreta.

Ah, y un aviso práctico: la carta es corta, pero es corta a propósito.

Producto de la zona, pocos platos y todos cuidados.

Ve con hambre y déjate recomendar.

Datos prácticos: gratuita también, sin socorrista ni banderas, y aparcamiento que se llena pronto (misma regla: antes de las 11). Lo que sí conviene saber es que es pequeña y hay poco sitio para colocarse. Si llegas tarde, no es que te toque peor sitio: es que puede que no haya sitio.

San Gregorio, en Aldeanueva de la Vera (La Vera)

Cerramos el verano en Aldeanueva de la Vera, el pueblo de las tres gargantas.

Y lo cerramos en la que aquí llaman la Piscina Vieja: la de toda la vida, la de la garganta de San Gregorio, donde se bañan los del pueblo desde siempre.

Después de recorrer media Extremadura, terminar en la piscina de los vecinos nos pareció el final perfecto.

Y nos guardaba una sorpresa: es el agua más fría de todo el verano.

Sin ninguna duda, y mira que hemos probado gargantas heladas.

Esta se lleva la corona.

De tamaño está en la media, se hace pie en una parte y se puede nadar sin problema.

Donde sí destaca (y mucho) es en el espacio: las zonas de césped están dispuestas en escalones, como bancales de cultivo, así que la gente se reparte de maravilla y hay sitio de sobra.

Sombra, de las mejores de toda la lista.

Y tiene vestuarios y barbacoas, algo que no habíamos visto en ninguna otra.

El entorno es precioso, muy natural, sin la sensación de instalación municipal que podrías esperarte.

Accesibilidad, y aquí toca ser claros otra vez: hay aparcamiento adaptado, sí, pero se queda ahí.

Llegar al agua con una silla de ruedas es imposible.

Lo decimos porque en internet aparece como accesible y conviene saber hasta dónde llega esa accesibilidad.

Nos tomamos unas cañas en el chiringuito, que ponen aperitivo y se está muy bien.

La piscina y el aparcamiento son gratuitos, y no hay socorrista ni banderas.

Nosotros la encontramos tranquila, aunque hay que decir que fuimos un fin de semana con temperaturas suaves para ser agosto, y eso influye.

Y si te sobra tiempo, un poco más arriba está el Charco de las Pulgas.

16 piscinas naturales de Extremadura después: nuestro veredicto

Hemos pasado el verano metiéndonos en gargantas, madrugando para pillar sitio y probando chiringuitos.

Estas son las conclusiones que nos habría gustado leer en junio.

  • La más fría: San Gregorio (Aldeanueva de la Vera), sin discusión. Detrás, empatadas, Casas del Monte y Las Pilatillas.
  • La más salvaje: empate entre Las Pilatillas (Garganta la Olla) y Las Pilas (Collado). Pozas que hace el río, sin acondicionar, sin arena traída. Bañarte entre rocas y bosque.
  • La mejor para nadar de verdad: El Vao (Cabezuela del Valle). Es larguísima y ancha, la gente hasta mete barquitas hinchables. Vadillo (Losar) también sirve, aunque ahí casi no se hace pie.
  • La mejor para ir con niños: El Lago (Jaraíz). Es una playa de interior con arena, tiene zona poco profunda y todos los servicios. Eso sí, respeta las cuerdas que marcan la profundidad.
  • La única donde puedes bañarte con tu perro: El Vao. La única de las 16 con zona canina habilitada.
  • El mejor chiringuito: Las Pilas (Collado), y no es casualidad: sus socios se conocieron trabajando en un restaurante con estrella Michelin. Detrás, Hoyos, Vadillo y El Lago.
  • La más accesible: La Granja con rampa amplia y barandilla hasta el agua. En el resto, la accesibilidad va de «regular» a «imposible», y lo hemos ido detallando una a una porque nos parece importante.
  • La que evitaríamos en fin de semana: Madrigal de la Vera. Preciosa, sí. Pero fuimos un sábado por la tarde y no pudimos ni poner la toalla.
  • Si solo pudieras ir a una: El Vao. Tiene espacio, se puede nadar, hay sombra, el chiringuito está a la altura y no vas a sentir agobio ni en agosto.
  • La regla de oro de todo el verano: llega antes de las 11. Da igual la piscina. Lo hemos comprobado en Perales, en Las Pilatillas, en El Vao, en Las Pilas… A partir de esa hora aparcas lejos y andas mucho.
  • Y lo mejor de todo: las 16 son gratuitas. Ni una sola nos cobró por bañarnos. Como mucho, el aparcamiento (solo en Madrigal).
  • La que se nos escapó: El Jevero, en Acebo (Sierra de Gata). Llegamos hasta allí y tuvimos que dar la vuelta por un problemilla de salud de Suso. Se queda la primera de la lista para el verano que viene.
Piscina natural de Perales del Puerto en la Sierra de Gata, Cáceres

Preguntas frecuentes sobre las piscinas naturales de Extremadura

Lo que nos pregunta todo el mundo antes de venir (y lo que nos habría gustado saber a nosotros).

  • ¿Cuál es la piscina natural más accesible de Extremadura? De las 16 que hemos visitado, La Granja y Hoyos son las mejor preparadas: ambas tienen rampa amplia con barandilla para entrar al agua. La Cantera también tiene un acceso sencillo por rampa de arena, aunque sin barandilla. A partir de ahí, la cosa se complica: Vadillo está recién reformada pero solo tiene escalerillas, San Gregorio tiene aparcamiento adaptado pero llegar al agua en silla de ruedas es imposible, y en las más salvajes (Las Pilas, Las Pilatillas) directamente no hay acceso. En cada ficha te contamos el caso concreto.
  • ¿Hay que madrugar para ir a las piscinas naturales de Extremadura? Sí, y esta es la lección más repetida del verano: intenta estar allí antes de las 11. Lo hemos comprobado en Perales del Puerto (a las 13:30 no cabía un coche), en Las Pilatillas, en El Vao y en Las Pilas. En Madrigal de la Vera fuimos por la tarde un sábado y no pudimos ni poner la toalla. Donde hay más margen es en La Granja, en Hoyos y en El Vao, que tiene mucho espacio.
  • ¿Está fría el agua de las piscinas naturales de Extremadura? Bastante, son aguas de garganta. La más fría de todas las que hemos probado es San Gregorio, en Aldeanueva de la Vera, seguida de cerca por Casas del Monte y Las Pilatillas. Si buscas algo más templado, El Lago o El Vao son bastante más llevaderas. En cualquier caso, con el calor extremeño de julio y agosto, ese primer chapuzón es justo lo que se agradece.
  • ¿Se puede comer cerca de las piscinas naturales? En casi todas hay chiringuito, y algunos son mucho mejores de lo que esperarías. El mejor de todo el verano, para nosotros, el de Las Pilas (Collado): sus socios se conocieron trabajando en un restaurante con estrella Michelin y se nota. Muy top también la brasa de El Lago. Dos avisos: Hay que reservar con días de antelación, y en El Lago no se reserva en agosto los fines de semana (la cola empieza sobre las 12:45, aunque merece la pena). Solo La Cantera no tiene servicios: allí, plan de nevera.
  • ¿Se puede ir con perro a las piscinas naturales de Extremadura? Por norma general no. La excepción que hemos encontrado es El Vao, en Cabezuela del Valle: tiene una zona de baño habilitada para perros pasada la compuerta, y es la única de las 16 con espacio canino.
  • ¿Hay socorrista en las piscinas naturales de Extremadura? No. Y conviene saberlo antes de ir con niños. En ninguna de las 16 vimos socorrista, ni siquiera en las más grandes y equipadas. La única con algún sistema de aviso es Vadillo (Losar de la Vera), que tiene banderas como las playas. En El Lago hay unas cuerdas que delimitan las zonas profundas, aunque sin indicar cuánto cubre. El baño va por tu cuenta.
  • ¿Las piscinas naturales de Extremadura son gratuitas? Sí. Las 16 de este post lo son, sin excepción: ni una sola nos cobró por bañarnos.
  • ¿Cuándo abren las piscinas naturales de Extremadura? La temporada de baño va aproximadamente del 15-20 de junio al 10-15 de septiembre, que es cuando las piscinas están acondicionadas y en funcionamiento. Fuera de esas fechas el entorno sigue ahí, pero sin servicios y con el agua aún más fría de lo habitual.
Puente romano Piscina Natural Madrigal de la Vera

Empezamos buscando una alternativa a la playa y acabamos con 16 piscinas y un verano entero

Cuando publicamos este post por primera vez, teníamos cinco piscinas y una idea: contar que Extremadura en verano no es un secarral.

Lo que no sabíamos es que íbamos a pasarnos el verano entero comprobándolo.

Semana tras semana hemos vuelto: hemos madrugado para pillar aparcamiento, hemos llamado a chiringuitos para preguntar si una poza tenía agua, nos hemos metido en gargantas heladas a las once de la mañana y hemos comido en sitios que no esperábamos encontrar al lado de un río.

Nos hemos quedado sin sitio para la toalla en la piscina más famosa de la comarca. Nos hemos enamorado de otras que no salen en ninguna lista. Hemos descubierto que el mejor plato del verano estaba en un chiringuito en mitad del bosque, y que la piscina más fría de todas es la de siempre, la del pueblo, esa donde se bañan los vecinos desde hace generaciones.

Y hemos aprendido algo que va más allá del agua: que lo mejor de Extremadura casi nunca es lo que sale primero al buscar en Google.

Este post ha ido creciendo en directo todo el verano, piscina a piscina, sin adornos y sin vender nada que no hayamos vivido.

Si has llegado hasta aquí, ya tienes todo lo que nosotros no teníamos en junio.

La temporada se acaba, pero quedan muchas gargantas en las que bañarnos.

Así que el verano que viene volvemos: la primera de la lista es El Jevero, en Acebo, la que se nos escapó por los pelos.

¿Y tú? Si conoces alguna que tengamos que visitar, cuéntanosla.

Este post lo hemos escrito nosotros, pero la lista del verano que viene la puedes empezar tú.

Y si quieres enterarte antes que nadie de la primera piscina de 2027 (y de todo lo que hagamos hasta entonces), en la NO Newsletter te lo contamos primero.

Como hemos hecho todo este verano.

Datos Básicos:

Mapa y alojamiento:Para organizar mejor la escapada, aquí puedes ver en un mismo mapa tanto la ubicación de las piscinas naturales como opciones de alojamiento cercanas para montar tu ruta con calma.

Ubicación de las piscinas

  • Casas del Monte: Garganta Ancha – Camino de la Garganta, s/n, 10730 Casas del Monte, Cáceres
  • Segura de Toro: Paraje de la Garganta Grande, 10739 Segura de Toro, Cáceres
  • La Granja: La Granja (Cáceres), a unos 500 metros de la N-630
  • Hoyos: Ribera de Acebo – Hoyos, a pocos kilómetros de Hoyos (Cáceres)
  • La Cantera: Carretera EX-117, junto al camping Puente de Alcántara, Alcántara (Cáceres)
  • Perales del Puerto: Rivera de, 10896 Perales del Puerto, Cáceres
  • Villasbuenas de Gata: 10858 Villasbuenas de Gata, Cáceres
  • Villanueva de la Vera: Garganta de Gualtaminos, Villanueva de la Vera (Cáceres)
  • Madrigal de la Vera: Garganta de Alardos, junto al Puente Romano, Madrigal de la Vera (Cáceres)
  • Vadillo (Losar de la Vera): Garganta Vadillo, junto al casco urbano de Losar de la Vera (Cáceres)
  • Jarandilla de la Vera: Garganta Jaranda, zona del puente, Jarandilla de la Vera (Cáceres)
  • Las Pilatillas: Garganta Mayor, EX-391, Garganta la Olla (Cáceres)
  • El Lago: 10430 Jaraíz de la Vera, Cáceres
  • El Vao: Piscina Fluvial «El Vao», 10610 Cabezuela del Valle, Cáceres
  • Las Pilas: Collado de la Vera, 10414 (Cáceres). Se accede por la carretera que sale de Jaraíz de la Vera
  • San Gregorio: C/ Garganta San Gregorio, 10440 Aldeanueva de la Vera (Cáceres). Saliendo hacia Jarandilla, cruzas el puente nuevo y giras a la carretera antigua del puente viejo

Dónde comer cerca de las piscinas

  • Las Pilas (Collado de la Vera): el mejor de todo el verano, sin discusión. Sus socios se conocieron trabajando en un restaurante con estrella Michelin y se nota en cada plato. Carta corta, producto de la zona y platos que no esperas encontrarte en mitad del bosque.
  • El Lago (Jaraíz de la Vera): mismo grupo que Las Pilas, especializado en brasa. Producto excepcional y fuera de carta que merece la pena mirar. En agosto no reservan los fines de semana y la cola empieza sobre las 12:45… pero merece la pena.
  • Chiringuito de El Vao (Cabezuela del Valle): el chuletón nos sorprendió muchísimo. Buena carne, raciones grandes y precios normales. Conviene reservar si quieres comer.
  • Aurora Boreal (Casas del Monte): muy recomendable reservar, especialmente en verano. Carnes espectaculares y un entorno increíble dentro de la propia piscina.
  • El Río Terraza Grill (Hoyos): ideal para cenar después del baño. Buen ambiente, entorno fresco y una experiencia muy completa.
  • El Chiringuito de San (Perales del Puerto): comimos muy bien y muy a gusto, con mucha sombra y buenos precios. Si vas en fin de semana, llama un par de días antes: si no, te quedas sin comer.
  • Chiringuito de Vadillo (Losar de la Vera): de los mejores de la lista. Las hamburguesas son dignas de The Champions Burger.
  • Chiringuito de Las Pilatillas (Garganta la Olla): la carta más corta de todas, pero te apañas de sobra. Los calamares, de lujo.
  • Chiringuito de San Gregorio (Aldeanueva de la Vera): nosotros solo tomamos unas cañas, pero ponen aperitivo y se está muy a gusto.
  • La Granja y Segura de Toro: restaurantes junto a la piscina, perfectos si buscas comodidad y no desplazarte después del baño.
  • La Cantera (Alcántara): la única sin servicios. Allí, plan de nevera y disfrutar.

Consejos prácticos

  • Llega antes de las 11. Es la lección más repetida de todo el verano, y vale para casi todas. A partir de esa hora aparcas lejos y andas mucho.
  • Reserva el restaurante con antelación en temporada alta. En Perales del Puerto vimos a gente quedarse sin mesa.
  • No te fíes de Google Maps al cien por cien. En Acebo, el pin del chiringuito te manda al pueblo, no a la piscina.
  • Lleva escarpines, algunos accesos no son sencillos, y en las más salvajes hay que bajar entre rocas.
  • El agua suele estar bastante fría (y se agradece). La más gélida de todas, San Gregorio.
  • Ninguna tiene socorrista. Si vas con niños, tenlo en cuenta y elige bien: El Lago y La Granja son las más pensadas para familias.
  • Respeta el entorno: muchas zonas están en espacios naturales protegidos. Y las mejores son justo las que menos tocadas están.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Al dejar un comentario, facilitas tus datos personales, incluido tu correo electrónico, para la gestión y publicación del comentario. Además, tu email se incorporará a nuestra lista de suscriptores, lo que significa que podrás recibir comunicaciones, novedades y contenido relacionado con Vive La Vida Roca.

Puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad de tus datos en cualquier momento, así como retirar tu consentimiento, a través de nuestra Política de Privacidad o enviando un email a hola@vivelavidaroca.com.