Desde Madrid volamos directamente a Bucarest. El vuelo son unas 3 horas y media.

Después de recoger el equipaje nos dirigimos a la oficina de alquiler para recoger el coche. Os aconsejamos que cojáis el seguro a todo riesgo puesto que las carreteras aquí no son nada buenas.

El hotel en el que nos alojamos está a las afueras de la ciudad, en una gran avenida donde es fácil aparcar.

Llegamos a la Plaza Unirii en metro. Bucarest tiene 4 líneas (2 más están en construcción) y el billete es muy económico.

Plano de Metro de Bucarest
Plano de metro de Bucarest

Nada más salir del metro os llamará la atención las gigantescas dimensiones de esta plaza, que al igual que otros proyectos del General Ceaucescu, son muy grandes pero no demasiado estéticos.

Lo primero que podéis visitar del barrio antiguo es el Palatul Voievodal donde encontraréis restos del antiguo palacio y de una pequeña ciudadela construida por Vlad Tepes en el siglo XV.

Al lado, se encuentra la Iglesia de la Anunciación de Curtea Veche del siglo XVI que es la más antigua de la ciudad y donde se realizaban las «coronaciones» de los voivodes durante los siglos XVI al XIX.

En el barrio viejo, todas las calles tienen el nombre de los diversos gremios de artesanos que las habitaban.

Es interesante recorrer estas estrechas y pintorescas calles peatonales, muy concurridas, y con una gran variedad de lugares donde comer algún plato típico rumano como la ciorba taraneasca o los sarmale.

Después de caminar por el barrio antiguo y comprar algún recuerdo en una de las numerosas tiendas de artesanía de vidrio, podéis pasear por las avenidas que bordean el barrio antiguo con bonitos edificios de estilo neoclásico muy característicos de Bucarest.

Alguno de los edificios más interesantes son: el Banco Nacional de 1885 y la Biblioteca Nacional, construida en 1907.

Podéis regresar hacia el barrio viejo por la Plaza de la Universidad que es uno de los centros neurálgicos de Bucarest con una variada oferta de ocio y restauración.

En esta plaza se sucedieron las huelgas de estudiantes contra el régimen de Ceaucescu en 1989. La brutal represión dejó decenas de estudiantes muertos por lo que en la plaza encontraréis numerosas medallas y memoriales.

Aquí, también se encuentra el Teatro Nacional de la Ópera Ion Dacian.

Siguiendo por la Calea Victorei, saliendo del barrio antiguo, os encontrareis con el edificio del Cercul Militar National levantado en 1912 de líneas neoclásicas.

Por la Calea Victorei llegaréis a la Piata Revolutiei donde destaca el Palacio del Senado de la República, antigua sede del Comité Central del Partido Comunista, construido durante la II Guerra Mundial.

También en esta plaza encontraréis el Palacio Real y el edificio de la Biblioteca Central de la Universidad.

La Catedral de Bucarest se encuentra próxima a esta plaza. Fue construida en 1985 siendo de culto católico.

Si os sobra algo de tiempo os podéis acercar al Edificio del Parlamento (Metro Izvor). Es uno de los más grandes del mundo pero sin duda no es uno de los más bonitos.

Bucarest desde luego no es una ciudad que os impresionará por su belleza, pero ¡que no os desanime! El resto de Rumanía guarda lugares increíbles que os iremos descubriendo.

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