Datos Básicos:

  • Cómo llegar:
    • Avión: El aeropuerto de Bratislava (Milan Rastislav Štefánik) recibe vuelos internacionales, pero, quizás tengáis más alternativas en cuanto a compañías y precio si aterrizáis en el aeropuerto de Viena (Schwechat).
    • Autobús: Bratislava está perfectamente comunicada en autobús con Viena, así que, también es una buena opción. Os dejamos aquí el enlace de los autobuses eslovacos donde podréis consultar horarios, precios y sacar vuestro billete
    • Coche: Si finalmente decidís aterrizar en Viena o si ya estáis allí y decidís acercaros a Bratislava en coche, esta sería vuestra ruta.

Bratislava además de ser la capital de Eslovaquia es un lugar que merece la pena visitar (aunque hay quien dice lo contrario). Olvidada muchas veces entre el triángulo que forman Praga, Viena y Budapest, es una ciudad encantadora y cada vez más conocida con mucho que ofrecer… ¡¡Nosotras ya la hemos visitado 2 veces!!

La primera vez que estuvimos en Bratislava fue en una ruta que hicimos por Austria, Eslovaquia y Eslovenia y la segunda, en un itinerario por la República Checa. Por lo que, en esta ocasión, vais a ver fotos de ambos viajes que podréis distinguir fácilmente por el tiempo que nos hizo…

Bratislava, desconocida pero sorprendente

Quizás lo que más nos llame la atención a primera vista de Bratislava es su castillo, que domina la ciudad desde la colina, y se asoma las aguas del Danubio.

Construido entre el s. IX y el XVIII, el 28 de mayo de 1811 sufrió un gran incendio que lo destruyó. El castillo de Bratislava estuvo en ruinas hasta la década de 1950, cuando el gobierno local decidió reconstruirlo de manera integral.

Si no tenéis mucho tiempo no hace falta que visitéis el interior donde se encuentran las exposiciones del Museo Nacional Eslovaco, la Cámara del Tesoro, el Consejo Nacional de la República Eslovaca. Con dar un paseo por sus jardines, contemplar las vistas de Bratislava y del Danubio, habréis visto lo más interesante de esta fortaleza.

Es momento de descender para darnos un paseo por el casco antiguo de Bratislava.

Empezamos por la Puerta de San Miguel, otro de los monumentos más reconocibles de la ciudad. Es la única puerta que se conserva de las fortificaciones medievales que rodeaban la capital eslovaca por lo que es uno de los edificios más antiguos de Bratislava (fue construida sobre el 1300). Le debe su nombre a la estatua de San Miguel con el dragón que la corona.

Nada más traspasar la Puerta de San Miguel entramos de lleno en el centro de la ciudad (Stare Mesto). Si continuamos descendiendo por la calle Michálská nos toparemos con la plaza del antiguo Ayuntamiento, uno de los puntos más interesantes de Bratislava. Su aspecto exterior es muy llamativo coronado por una bonita Torre del Reloj.

Accediendo al patio interior encontraréis unas puertas protegidas por animales míticos, cuya función era ahuyentar a los malos espíritus y proteger el espacio.

Los orígenes del Ayuntamiento Viejo de Bratislava son del s. XIV, pero fue evolucionando con el tiempo hasta llegar a su coqueto aspecto actual.

Ahora, el edificio, es la sede del Museo de la Ciudad y, aunque no os apetezca visitar el museo, sí que os recomendamos subir hasta lo alto de la Torre del Reloj. No son muchos escalones y como recompensa os esperan unas magníficas vistas de toda la ciudad. Desde el castillo hasta el Danubio, pasando sobre la preciosa plaza Hlavne Namestie y sus edificios modernistas, lugar que será nuestra próxima parada.

Esta elegante plaza es lo más cercano a una plaza mayor. Es uno de los lugares más populares de la ciudad.

Destaca su bonita Fuente de Maximiliano (en honor al primer emperador coronado en la ciudad) y dos preciosos edificios de estilo modernista, en los que, se encuentran dos de las cafeterías y restaurantes más icónicas de Bratislava: la chocolatería Schokocafe Maximilian Delikateso y el Roland Restaurant Café.

¿A que os está entrando hambre? Pues, no os lo penséis; parad a tomar algo y disfrutar del ambiente de esta bonita plaza.

Sobre la torre principal de 83 metros de altura se aprecia el pasado Real del templo. Desde 1848 está rematada con una corona dorada apoyada sobre un cojín, que rememora los años en los que Bratislava era una ciudad perteneciente a Hungría.

En sus inicios la catedral era una simple parroquia. Sus orígenes se remontan al año 1100 y durante el transcurso de los siglos el edificio fue sucesivamente ampliado y remodelado.

El interior, está decorado con coloridas vidrieras y, además, encontramos las tumbas de algunos nobles húngaros.

Seguro que en vuestro paseo por Bratislava os percatareis de la existencia de unas curiosas estatuas de bronce colocadas en los lugares más inverosímiles. Recorrerlas una a una es todo un juego de etapas. Os dejamos aquí todas las que podéis encontrar:

  • Čumil: Quizás sea la más famosa de todas. Es un trabajador que asoma por una alcantarilla y que con una mirada pícara observa a los viandantes. Tiene hasta una señal de tráfico propia en el cruce de las calles Rybárska brána y Panská para evitar el despiste de los conductores.
  • El bello Ignaz: Está basado en un personaje real que vivió en Bratislava a principios del siglo XX. Era un mendigo que siempre vestía un traje impecable y acostumbraba a saludar y regalar flores a las mujeres. Se dice que perdió la cabeza por un amor no correspondido.
  • El soldado francés: Lo encontramos apoyado en un banco de la plaza mayor (Hlavné námestie), Bratislava fue atacada por las tropas napoleónicas en dos ocasiones. Según la leyenda, la estatua representa a un soldado herido que se enamoró de una enfermera eslovaca y se quedó allí a vivir.
  • El Paparazzi: Como buen fotógrafo de «robados» nos acecha detrás de la esquina de la calle Laurinská, Lo gracioso es que… ¡¡es el paparazzi más fotografiado del mundo!!.

¿A que Bratislava es desconocida pero sorprendente? ¿Os hemos despertado la curiosidad y os estáis planteando ir a verla? ¡¡Dejadnos vuestros comentarios!! Nos encanta leerlos y responderos.

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