Puerta de Alcalá: 8 curiosidades que llevas años pasando por alto
La has visto mil veces.
En una rotonda, entre atascos, de fondo en las fotos de otros. Y seguramente nunca te has parado a mirarla de verdad.
Nosotras tampoco, hasta que un día lo hicimos.
Y resulta que la Puerta de Alcalá tiene dos caras distintas, agujeros de bala de cuatro guerras diferentes y una placa que nadie mira que te dice a qué altura estás.
Aquí va todo lo que se nos escapaba.
Ocho cosas, para ser exactas.
- La Puerta de Alcalá que ves no es la primera
- Las 8 curiosidades de la Puerta de Alcalá
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- 1. Tiene dos caras distintas (y es culpa de un malentendido)
- 2. No son cinco arcos
- 3. Sus cicatrices son de cuatro conflictos distintos
- 4. La placa que nadie mira
- 5. Sus capiteles vienen de Miguel Ángel
- 6. La Fama perdió la mano
- 7. La hicieron los mismos que Cibeles
- 8. Es la abuela de otros arcos famosos
- Cómo llegar hasta ella (y las obras que lo van a cambiar todo)
- Cuándo ir para verla bien
- Qué hacer alrededor
- Más que la de la canción
- Datos Básicos
La Puerta de Alcalá que ves no es la primera
En diciembre de 1759, Carlos III entró en Madrid por la puerta de Alcalá que había entonces.
Spoiler: No le gustó nada.
Y como era el rey, hizo lo que hace un rey: mandarla derribar.
Convocó un concurso en 1769 con los tres arquitectos más potentes de la corte. Ventura Rodríguez presentó cinco propuestas. José de Hermosilla, una. Y el italiano Francesco Sabatini, dos. Ganó Sabatini.
La puerta que conoces se inauguró en 1778, y lo hizo como puerta de verdad: a los lados seguía existiendo la cerca que cerraba Madrid por el este.
Ahí estuvo casi un siglo, hasta 1869, cuando se tiró la cerca y se creó la Plaza de la Independencia que hoy la rodea.
Las 8 curiosidades de la Puerta de Alcalá
1. Tiene dos caras distintas (y es culpa de un malentendido)
Esta es nuestra favorita.
Si te colocas a un lado y luego al otro, la puerta no es la misma. Y no es cosa tuya.
Sabatini presentó dos acabados distintos al rey. Y cuenta la historia que Carlos III, en vez de elegir uno, aprobó los dos.
Sabatini no se atrevió a corregir al monarca, así que construyó una fachada con cada diseño.
Cuenta las diferencias tú mismo: en la cara este (la que miraba hacia fuera de Madrid, la más ornamentada) los arcos centrales están coronados por sátiros, símbolo de fertilidad, y los laterales llevan guirnaldas florales. En la cara oeste, la que mira hacia Cibeles, esos sátiros son cabezas de león (soberanía y vigilancia) y las guirnaldas se cambian por cornucopias, que representan abundancia.
2. No son cinco arcos
Lo vas a leer mal en muchos sitios.
La Puerta de Alcalá tiene cinco vanos, sí, pero solo tres son arcos de medio punto.
Los otros dos, los de los extremos, son adintelados.
Y tenía su lógica: por los tres arcos grandes pasaban los carruajes; por los dos huecos pequeños de los lados, la gente a pie.
3. Sus cicatrices son de cuatro conflictos distintos
Acércate y mira la piedra. Verás orificios.
Son impactos de bala y metralla, y lo fascinante es que hoy es difícil saber cuál viene de dónde, porque la puerta ha estado en medio de casi todo lo que le ha pasado a Madrid.
Se atribuyen a los enfrentamientos del 2 de mayo de 1808, a la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823, al atentado contra el presidente Eduardo Dato en 1921 y al fuego cruzado durante el asedio de Madrid en la Guerra Civil.
Un monumento con más de dos siglos de historia española escritos a tiros en la fachada.
4. La placa que nadie mira
Métete debajo del primer arco y levanta la vista.
Hay una placa del Instituto Geográfico que indica la altitud sobre el nivel medio del Mediterráneo en Alicante: 658,6 metros.
Es de esas cosas que están ahí desde siempre y por las que pasan cada día miles de personas sin verlas.
5. Sus capiteles vienen de Miguel Ángel
Los capiteles de las columnas no salieron de la cabeza de Sabatini: están trazados sobre los que Miguel Ángel diseñó en 1538 para los palacios capitolinos de Roma.
Un guiño culto en mitad de una rotonda de Madrid.
6. La Fama perdió la mano
En lo más alto, sobre el escudo real, hay una figura alada: la Fama.
Y le falta la mano derecha, en la que llevaba una trompeta metálica.
Búscala. Una vez la ves, ya no puedes dejar de verla.
7. La hicieron los mismos que Cibeles
De la decoración se encargaron dos escultores: Francisco Gutiérrez y Roberto Michel.
Michel es también el autor de los leones de la Fuente de Cibeles, que está a cinco minutos andando.
O sea, que puedes hacer una mini ruta de un solo escultor sin salir del barrio.
8. Es la abuela de otros arcos famosos
Se la considera la primera puerta monumental de este tipo levantada en Europa después de la caída del Imperio Romano, y hay quien dice que abrió el camino a los que vinieron después, como el Arco del Triunfo de París o la Puerta de Brandeburgo.
Aquí toca ser honestas: es una afirmación que se repite mucho y que conviene coger con pinzas.
Lo que sí es indiscutible es que llegó antes.
Cómo llegar hasta ella (y las obras que lo van a cambiar todo)
Mucha gente cree que la Puerta de Alcalá solo se rodea.
No es así: se puede llegar andando hasta la glorieta donde se asienta, eso sí, con cuidado que hay mucha circulación. De hecho, es la única forma de ver lo que te contábamos antes de la placa de la altitud bajo el arco.
Dicho esto, ahora mismo, te avisamos: está en obras.
El Ayuntamiento está remodelando toda la calle Alcalá entre Cibeles y la plaza de la Independencia.
Van a crear un paseo central peatonal de 3,8 metros, recuperar la doble hilera de árboles con 57 ejemplares nuevos, cambiar el pavimento por granito y adoquín y revisar la iluminación del monumento. Presupuesto: 6,1 millones, con el visto bueno de la UNESCO.
Lo que nos interesa a los que queremos verla de cerca: la reforma va a crear un nuevo paso peatonal en el lado oeste y adecuar el del este, para que la puerta deje de ser un monumento aislado en una rotonda.
La previsión municipal es que la parte de la glorieta esté lista en noviembre de 2026 y que entonces se pueda volver a pasar por debajo de los arcos.
El resto de la obra sigue hasta el primer trimestre de 2027.
Cuándo ir para verla bien
Al atardecer, sin duda.
Con luz rasante los relieves, los sátiros y las guirnaldas se marcan muchísimo más que a mediodía, cuando la luz aplana la piedra.
Y para fotos sin coches, domingo muy temprano.
Aunque si la reforma sale como está planteada, esto dejará de ser un problema dentro de poco
Qué hacer alrededor
El Retiro, a dos pasos
Cruzas la calle y estás dentro. Del estanque al Palacio de Cristal, es el complemento natural de la visita.
Paisaje de la Luz
La zona forma parte del conjunto Paisaje de la Luz, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
La ruta de Roberto Michel
Ya que estás: Cibeles queda a cinco minutos andando y comparte escultor. Dos paradas, un solo autor, cero euros.
Más que la de la canción
Llevamos toda la vida tarareando aquello de que «ahí está, ahí está, viendo pasar el tiempo…»
Y es literal: lleva ahí desde 1778 viendo pasar guerras, atentados, derribos y millones de coches.
Lo curioso es que casi nadie se para.
Y las cosas buenas de esta puerta están en los detalles: en los sátiros, en los agujeros de bala, en la mano que le falta a la Fama.
La próxima vez que pases, para diez minutos.
Merece la pena.
Datos Básicos
- Dónde: Plaza de la Independencia, s/n. Retiro, 28001 Madrid.
- Metro: Retiro (línea 2), a pie de monumento.
- Horario: siempre accesible, está al aire libre.
- Entrada: gratuita.
- Mejor momento: al atardecer, por la luz. Domingo a primera hora, para las fotos.
- Tiempo necesario: 20 minutos si la miras de verdad (las dos caras).