Datos Básicos:

  • Cómo llegar desde Plasencia:

Continuamos con las excursiones por los alrededores de Plasencia. Esta vez, es el turno de Garganta La Olla y Galisteo, el sabor de Extremadura.

Garganta La Olla y Galisteo, el sabor de Extremadura

Vamos a empezar el recorrido por Garganta La Olla, municipio perteneciente a la Comarca de la Vera y situado a escasos kilómetros de Jaraíz.

El pueblo recibe este nombre por sus «gargantas» y es que se sitúa dentro de la formada por la Sierra de Tormantos y los relieves de San Salvador y San Bernabé. Y esto… ¿Qué quiere decir? pues que… no podéis dejar pasar la visita a la Garganta Mayor. Un verdadero vergel surcado por el río Tiétar, donde chorreras y riachuelos de agua cristalina (¡¡muy, muy fría!!) han dado lugar a áreas de frondosa vegetación y piscinas naturales que, vienen muy bien para refrescarse en verano. Además, solo está a 4km del centro del pueblo.

Para que os hagáis una idea, el lugar es parecido a la Garganta de los Infiernos, aunque, menos conocido. ¡Ah! en cuanto al aparcamiento… hay varios lugares habilitados para aparcar sobre todo cerca del puente. No os podemos decir si en verano se pone muy problemático porque la visita la hicimos en invierno… Así que, os agradeceríamos que dejarais en comentarios vuestra experiencia para compartirla con el resto de lectores.

Una vez que nos hemos refrescado, es hora de visitar el casco antiguo del pueblo, declarado Conjunto Histórico Artístico.

Lo primero que veréis será la Ermita del Santísimo Cristo del Humilladero, construida en el s.XVI. Os recomendamos que dejéis el coche en esta zona porque más adelante, está prohibido el tránsito de vehículos.

Si seguís bajando de frente a la Ermita llegaréis a la Calle Chorrillo donde vamos a hacer varias paradas, la primera en Casa de Postas (año 1576). Aquí, en tiempos de Carlos V, sirvió de posada para los viajeros que llegaban a Garganta la Olla.

Os vamos avisando que Carlos V va a estar muy presente en todo el recorrido por el pueblo, y es que, estamos también a muy pocos kilómetros del Monasterio de Yuste.

Al fondo de esta misma calle, destaca un edificio de color azul añil, es la Casa de las Muñecas, la construcción más importante de todo el pueblo. ¿Sabéis por qué? ¿Creéis que tiene algo que ver con que se fabricara ahí algún tipo de juguete?

Pues no, no, ni mucho menos… Dicen que tras la llegada del emperador Carlos V a Yuste en 1557 se creyó conveniente autorizar la creación de varios prostíbulos en la villa para el entretenimiento de su séquito.

La Casa de las Muñecas, fue uno de ellos (parece ser que hubo al menos otros 2 más), y según cuentan era muy frecuentado por la comitiva que acompañaba al emperador.

Bastaba con que, los caballeros, se acercasen a la puerta y sin desmontarse del caballo podían ver a través del mirador la balaustrada del patio interior donde se sentaban las chicas. Si se decidían a entrar, no tenían más que llamar a la puerta y caballo y caballero entraban en la casa (dentro de la casa, había caballerizas).

Pero aquí no terminaba la cosa… en ese momento, a través de una ventana que hay a la izquierda del patio de entrada, se asomaba la «madame» que echaba un vistazo de arriba a abajo al caballero, y, si lo consideraba «apto» le dejaba subir.

¿Qué os ha parecido la historia? Curiosa, ¿verdad?

Pues… esto no es todo con respecto a La Casa de las Muñecas, hay 2 cosas más en las que os tenéis que fijar. La primera está en el arco de piedra de la puerta de entrada.

Si os fijáis veréis que está esculpida en la piedra la figura de una mujer. Esto servía para indicar que estábamos ante un prostíbulo y además va ligada a la famosa expresión «Irse picos pardos». ¡Ah! que no sabéis de donde viene esto, pues… ¡¡os lo contamos!!.

Surgió en el s.XV y es que para distinguir a las meretrices de las mujeres que no lo eran (y así ahorrarse malentendidos), se les exigió portar algún tipo distintivo y este fue (entre otras cosas) vestir con una falda en cuya obertura sobresalían cuatro picos de color marrón (llamado por aquel entonces «pardo»). Desde ese momento, esta famosa expresión, ha quedado como sinónimo de ir de juerga.

La segunda cosa en la que os tenéis que fijar es en la cerradura donde os encontraréis también la imagen de una mujer.

Pero, lo que nos ofrece Garganta la Olla no acaba aquí. Justo al lado de la Casa de las Muñecas está la Plaza Mayor, que cuenta como es habitual en la mayoría de los pueblos de La Vera con un pilón. Los edificios más llamativos de la plaza son: el Ayuntamiento, la Casa Parroquial del s.XVIII, la Casa de las Mozas de la Fortuna (otro de los lupanares de la villa) y la Oficina de Turismo.

Desde aquí, nos dirigimos a la Iglesia de San Lorenzo. La reconoceréis perfectamente por su campanario de 30 metros de alto que destaca desde cualquier parte del pueblo. Merece la pena visitar el interior de la iglesia y admirar su retablo y el órgano.

Ahora nos dirigimos al conocido como «Barrio de La Huerta» donde encontraremos con uno de los rincones más bonitos del pueblo, formado por casas que mantienen la arquitectura tradicional de entramado de vigas de madera, soportales y balcones llenos de flores.

Como viene siendo habitual en nuestros post, vamos a contaros una leyenda que recorre Garganta de la Olla, hablamos de «La Serrana de la Vera».

Al parecer, Isabel de Carvajal (hija de una de las familias más poderosas de Garganta la Olla) fue abandonada en el altar por el sobrino del obispo de Plasencia. Por ello, como venganza, se fue a vivir a una cueva de la sierra donde embaucaba a los hombres para luego matarlos.

¿Mito o realidad? No sabemos. Pero lo que sí os podemos decir con seguridad es que hay una estatua de «la Serrana de la Vera» en un mirador a la salida del pueblo por la carretera CV-913, desde el que se puede disfrutar una bonita vista de Garganta la Olla.

Para terminar, 2 recomendaciones gastronómicas. No os vayáis sin comprar queso fresco de cabra y crema de licor de cerezas… ¡¡espectacular!!.

Galisteo

Nuestra siguiente parada es Galisteo, una pequeña localidad perteneciente al Valle del Alagón y situada a escasos 20 minutos en coche de Plasencia y que, aunque bastante desconocida, estamos seguras de que os sorprenderá.

Lo primero que veréis desde lejos es que está rodeado completamente por una muralla. Es de época almohade construida con rollos y cantos de río. Es famosa por su buen estado de conservación y por un trazado que se mantiene íntegro que rodea todo el Conjunto Histórico de Galisteo. Consta de 3 puertas: Puerta del Rey, Puerta de la Villa y Puerta de Santa María.

De hecho, la gran mayoría de las casas de este municipio están dentro de la muralla. Intramuros también encontramos el ábside de la Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción, construida en el s. XIII, siguiendo esquemas del mudéjar románico de Castilla y León. Su ábside está formado por 2 cuerpos superpuestos de arcos de ladrillo ciegos.

De obligada visita es, también, la Torre Picota. Se trata de la torre del homenaje de la fortificación que los cristianos construyeron en el siglo XIV como parte del palacio sobre el alcázar almohade. Se llama así por el agudo remate en pirámide de base octogonal.

Es habitual ver a peregrinos por Galisteo, ya que, cruza la Vía de la Plata en su Camino Mozárabe a Santiago de Compostela.

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